jueves, 4 de julio de 2013

Egipto: ¿golpe de estado, Revolución 2.0 o nueva primavera?

Caricatura de Morsi. Original aquí
¿Qué está sucediendo en Egipto? De forma resumida, Adli Mansur, ha asumido el jueves 4 de julio el cargo de presidente interino (hasta la convocatoria de nuevas elecciones), un día después de que el Ejército derrocara a Mohammed Morsi como jefe de Estado. Tenéis una información exhaustiva sobre la crisis egipcia en Al Jazeera, BBC (su cobertura en español es más modesta), Reuters y NY Times. Artículos de opinión en Foreign Affairs. Asimismo podéis ver lo que opinan periodistas freelance en periodismohumano y en este audio (fecha 4 de julio programa Hoy empieza todo de radio 3).

En menos de un año, Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes (aquí y aquí), ha dilapidado toda la confianza que le otorgaron las urnas (véase Primavera Árabe) para que pusiera fin a treinta años de gobierno de Mubarak (1981-2011). Morsi se convirtió en el primer presidente democrático de Egipto en junio de 2012. Desde entonces el descontento popular ha ido creciendo debido a la concentración del poder, radicalización de su gobierno y sobre todo al empeoramiento de la situación económica: fuerte devaluación de la libra egipcia, aumento de la inflación y caída de los salarios (aquí, aquí y aquí).


Plaza Tahrir. Imagen original aquí
Egipto es un país de fuertes contrastes. Según denuncia la ONG, Human Rights Watch, los grupos egipcios que luchan contra el acoso sexual han asegurado que más de 90 mujeres han sido asaltadas sexualmente y en muchos casos violadas en la Plaza Tahrir desde que empezaron las protestas el 30 de junio para pedir la dimisión del presidente Morsi. Pero al mismo tiempo, se ha formado un pasillo humano para proteger a las mujeres y puedan manifestarse libremente (imágenes aquí). Políticamente Egipto es un país dividido: existe una sociedad laica que no comulga con los principios islámicos de los Hermanos Musulmanes. 

Imagen original aquí
Los Hermanos son el movimiento islámico -que combina activismo político con tareas de caridad- organizado más antiguo y grande de Egipto. Su ideología se basa en las enseñanzas de su fundador, Hassan Al Banna, quien la creó en la década de los años veinte del siglo XX. Parte de su financiación se realiza con las contribuciones de sus miembros quienes aportan una parte de sus ingresos. Tras la derrota del Egipto de Nasser en la guerra de 1967, muchos jóvenes vieron en ello un fracaso del proyecto laicista y nacionalista y optaron por el regreso a una sociedad islámica (Nasser ilegalizó los Hermanos Musulmanes en 1954). El asesinato del presidente egipcio Anwar El Sadat en 1981 por islamistas radicales acentuó el temor a una radicalización de la sociedad egipcia. Desde entonces con Mubarak de presidente, el ejército se ha convertido en un guardián excesivamente celoso de la república de Egipto. Por su parte, la oposición está fuertemente fragmentada y dividida aunque en la actualidad exista el denominado Frente de Salvación Nacional, quien ha elegido al premio nobel de la Paz 2005, Mohamed ElBaradei, como su representante.

El futuro es muy incierto. Aunque se haya ordenado el arresto del líder de los Hermanos, Mohamed Badie, y de su número dos, Jairat el Shater, ilegalizar a los Hermanos Musulmanes podría poner al país al borde de la guerra civil. Además el equilibrio de poderes es muy frágil en un mundo árabe profundamente dividido y no democrático. Por una parte, los Hermanos Musulmanes pertenecen al islam sunní, al igual que Arabia Saudí, Catar y el resto de las monarquías autocráticas productoras de petróleo. Pero existen diferencias muy significativas con una rivalidad creciente ente Arabia Saudí (conservadurismo islámico) y Catar, aunque ambas estén de acuerdo en mantener la estabilidad política en el Golfo Pérsico. Durante la primavera árabe, Arabia Saudí apoyó a los salafistas en detrimento de los Hermanos Musulmanes por considerarles "demasiado moderados". De hecho, mientras Al Jazeera (financiada con dinero catarí) defendía la sublevación de la plaza Tahrir, el rey saudí Abdullah se ofrecía para financiar a Mubarak mientras aconsejaba al Gobierno Obama que permaneciera fiel al presidente egipcio hasta el final. Las variantes geopolíticas con Siria y Egipto inestables son muy amplias (aquí). Históricamente Arabia Saudí contrarrestó el ascenso de Nasser en Egipto apoyando a sus enemigos en Yemen y apoyó a Saddam Hussein frente a Jomeini durante la guerra Irán-Irak. En las primaveras árabes de Egipto y Túnez, Arabia Saudita y Catar se convirtieron claramente en rivales con el fin de extender su influencia en un mundo árabe en transición. Por otra parte, todo el Islam suní odia profundamente al Irán shií que apoya y mantiene fuertes lazos con la milicia libanesa Hezbolá y al gobierno sirio.

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Interesante y relativamente diferente lo que aparece en Seis claves sobre el golpe en Egipto.
Muy interesante esta entrada de la BBC Quién es quién en la crisis de Egipto