jueves, 29 de agosto de 2013

La Paz Perpetua: tan lejos, tan cerca

Original Renee Jorgensen Bolinger
En 1795 Inmanuel Kant escribió La Paz Perpetua donde realizaba una propuesta para que la humanidad pudiera acercase a una paz definitiva y universal. En pleno siglo XXI alcanzar una paz definitiva en todos los rincones del planeta parece estar cerca si la comparamos con épocas pasadas; pero al mismo tiempo está muy lejana, si observamos la realidad de todos los días.

En su célebre tratado proponía seis medidas preliminares: (i) los tratados de paz deben excluir la opción de guerra; (ii) los países no deben absorber bajo ningún concepto a otros países; (iii) supresión de los ejércitos permanentes; (iv) los gobiernos nunca deben solicitar préstamos para financiar guerras; (v) los países no deben inmiscuirse jamás en el gobierno interno de otros países; (vi) en la guerra, los países deben evitar tácticas que debiliten la confianza en tratados de paz futuros, como asesinatos políticos o incentivos a la traición.

Asimismo proponía tres artículos definitivos o condiciones para que la Paz Perpetua se consolidase. En primer lugar, los estados deben ser democráticos y que garantizen la existencia de un gobierno comprometido con la libertad, la igualdad y el imperio de la ley (aquí). En segundo lugar, el derecho de gentes debe fundamentarse en una federación de estados libres (aquí). En palabras del propio Kant a modo de una Liga de Naciones, en ningún caso un gobierno mundial con un ejército global. En tercer lugar, se refería al concepto de ciudadanía mundial u hospitalidad universal (aquí). Los ciudadanos de un determinado país debían tener completa libertad para vivir seguros en otros países, de tal forma que la violación de derechos en cualquier lugar del mundo se haga sentir en el planeta entero. Las claves de esto serían la comunicación, el comercio y las relaciones pacíficas.

Desafortunadamente estamos más cerca de esta escena de Sopa de Ganso (1933).