miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Quién, cuándo y cómo comenzó la crisis económica en España?


Original Wall Street Journal
Hoy 2 de diciembre de 2015 acaban de publicarse los últimos datos sobre desempleo en España. Actualmente existen 4,149,300 desempleados lo cual supone una disminución de casi 400,000 trabajadores con respecto a 2011 (más detalles aquí). En términos porcentuales, en el año 2008 (fecha de comienzo de la Gran Recesión) el desempleo se situaba en torno al 11,25%, en 2011 alcanzó el 21,4% y en 2015 está alrededor del 21,8% (datos aquí). España es como una bañera que perdía agua. Ahora mismo no pierde agua, sin embargo la bañera sigue sin agua. ¿Por qué? ¿Cómo surgió la crisis económica en España? Aunque parezca extraño es una pregunta relativamente fácil de contestar. En primer lugar, conviene hacer un poco de historia y recordar que la situación de partida es muy complicada. Se acababa de salir de una dictadura nefasta, se estaba en plena crisis del petróleo y la situación institucional era débil (intento de golpe de estado de 1981). Los Pactos de la Moncloa (1977) entre todos los partidos políticos y agentes sociales arrojaron un poco de luz en un panorama lleno de incertidumbre (véase el célebre discurso de Fuentes Quintana: "es hora de la economía") y aceleraron la transición hacia una economía moderna y democrática (sobre este periodo os recomendaría "Anatomía de un instante" de Javier Cercas)


Foto rtve
La victoria del PSOE en 1982 tiene un objetivo claro: la entrada de España en la Unión Europea que se consigue en 1986. La incorporación a las instituciones europeas trae consigo un incremento sustancial de las inversiones europeas y extranjeras (fondos de cohesión). España era un país atrasado, con unos costes laborales pequeños (productividad muy baja y poca cualificación de la mano de obra), una industria protegida y anticuada, un sector servicios poco desarrollado, infraestructuras deficientes y un nivel de vida bastante bajo comparado con el resto de los ciudadanos europeos. En este contexto económico existen dos opciones:

1. Pensando en el largo plazo habría que apostar por un crecimiento económico basado en industrias que llevasen incorporado una elevada cualificación del capital humano y por los últimos cambios tecnológicos (pensar en Finlandia, por ejemplo). Los fondos de la UE se pueden utilizar para importar la tecnología y para la formación de capital humano cada vez más cualificado. El problema de esta opción es que los frutos derivados de un cambio de modelo productivo son a muy largo plazo. Además existe un problema adicional: los ciclos económicos son mucho más largos que los ciclos políticos. Y la primera premisa del político, no es maximizar el beneficio de los ciudadanos, es maximizar su estancia en el poder.

2. Apostar por los recursos que tenemos (especialización en función de los factores productivos existentes). España es un país con grandes incentivos para el turismo, la hostelería y la construcción. Se puede apostar por estos sectores e ir diversificando la economía a largo plazo. En el corto plazo se van a generar unas fuertes tasas de crecimiento, que un correcto de distribución de la renta (estado de bienestar, educación y sanidad para todos). Los principales inconvenientes podrían ser la inevitable aparición de burbujas inmobiliarias y sobre todo que la brecha tecnológica y productiva (invertir en construcción y turismo no requiere grandes inversiones) con el resto de Europa va a seguir aumentando.

Como es bien sabido se apuesta por la segunda opción. Si se mira con la perspectiva actual de 2013 es una decisión equivocada. Ahora bien si se realiza un ejercicio de empatía con los políticos de la década de 1980 conviene reflexionar que la historia española desde el final de las guerras Napoleónicas hasta la entrada en la Unión Europea es un auténtico y completo desastre (estamos hablando de casi 2 siglos): varias guerras civiles, varios golpes de estado, dictadura de más de cuarenta años, atraso económico y completa pérdida de la influencia española en la política exterior mundial (sobre la historia económica de España os recomiendo el libro de Vicens Vives). Así que los políticos españoles apostaron por modernizar la sociedad española aunque sea a través de un modelo productivo basado en el turismo y en la construcción.

Gracias al dinero de Europa -casi 140 mil millones de euros en 25 años- se financian el 50% de las grandes obras públicas de España (líneas de alta velocidad, aeropuertos, autovías y modernización de las redes de distribución de pueblos, ciudades y Comunidades Autonómas, etc.). La Política Agraria Comunitaria ha dejado más de 100 mil millones de euros en el campo español. En definitiva. España ha dado a la Unión Europea 140.200 millones de euros mientras ha recibido 228.200, lo que da un saldo positivo a favor de 88.00 millones.

Original aquí
El modelo de crecimiento español da sus primeros síntomas de agotamiento tras los JJOO de Barcelona, la Expo de Sevilla y la inauguración del tren de alta velocidad Madrid-Sevilla, todo en 1992. Tenemos buenas infraestructuras, capacidad organizativa, tasas de crecimiento elevado pero no hay tejido productivo moderno. El dinero procedente de Europa se ha dedicado fundamentalmente a crear infraestructuras y en menor medida a innovar (o a generar incentivos para que los agentes económicos innoven). Houston: tenemos un problema.

Foto original aquí
Además el panorama internacional ha cambiado sustancialmente con el final de la Guerra Fría. La caída del muro de Berlín (1989) y la posterior reunificación alemana en 1990 significa que la nueva Alemania va a necesitar mucho dinero, muchísimo dinero para pagar la absorción que va a realizar la antigua RFA sobre la extinta RDA. La deuda pública alemana aumenta considerablemente. ¿Cómo y quién va a financiar la reunificación alemana? (aquí y aquí). Obviamente cuántos más bajos sean los tipos de interés más asequible será la deuda a pagar. En 1992 se firma el Tratado de Maastricht que establece una política exterior (la historia nos dice que sin demasiado éxito, por ejemplo en los Balcanes) y sobre todo una política monetaria común con la creación de un Banco Central Europeo en 1999. El 1 de enero de 1999 se introduce el euro en los mercados financieros mundiales. El 1 de enero de 2002 doce estados europeos adoptaron el euro: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal, además de los microestados de Mónaco, San Marino y Ciudad del Vaticano. Se adopta una política monetaria con tipos de interés bajos que permite hacer más llevadera la deuda alemana pero que al mismo tiempo supone una entrada enorme de dinero en los países del sur de Europa, incluida España.

¿Qué se hace en España con la entrada de dinero barato? Enésima ocasión para cambiar de modelo productivo. La victoria del PP (1996) lleva un paso más allá el modelo de crecimiento de sol y construcción con la ley de liberalización del suelo (1997) que abarata la construcción. Pero los precios suben ya que las instituciones locales (ayuntamientos y CCAA) son los encargados de conceder los permisos. Las vías de entrada para el clientelismo y la corrupción están abiertas. En vez de apostar por una diversificación en la estructura productiva del país, se apuesta todo por el modelo que ha introducido a España en la modernidad: turismo y construcción. Se reduce el desempleo del 18.4% en 1996 al 10.3% en 2004 (datos aquí) con tasas de crecimiento que sitúan a España entre el top10 de países con mayor PIB per cápita (datos aquí). Se he crecido, es cierto; pero al mismo tiempo se ha acelerado la burbuja inmobiliaria. A largo plazo, la política económica conservadora no va a traer efectos positivos. Más bien, al contrario. En este contexto, jamás va a existir un milagro económico, en todo caso un espejismo económico.

Seseña, pisos sin habitar. Información aquí
De hecho, España constituye un típico ejemplo de enfermedad holandesa: la economía nacional se centra en un único sector productivo descuidando el resto de sectores productivos (artículos de prensa sobre este tema en 2006 y 2012). La falta de diversificación productiva acelera la burbuja inmobiliaria. Los jóvenes dejan de estudiar, el abandono (fracaso) escolar aumenta pero el desempleo se reduce. Un albañil tiene ingresos iguales a los de un médico o ingeniero. Lo cual no es serio y un síntoma de los desequilibros de la economía española. Los tipos de interés bajos propician que las familias, las empresas, los gobiernos autonómicos y el gobierno central se endeuden. Políticos puestos a dedo al frente de Cajas de Ahorro concediendo créditos sin nigún criterio económico. Se construyen más pisos en España que sumando conjuntamente los construidos en Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. Un auténtico disparate.

¿Por qué los ciudadanos miraron hacia otra parte? A las personas les preocupa más su bienestar que la ética de los gobiernos. El sistema de descentralización no ha dejado claro los incentivos. Un sistema descentralizado es óptimo si queda claro, quienes son los responsables de los gastos e ingresos. El problema no es la descentralización. Los ciudadanos deben saber que si los tipos de interés suben es una decisión que viene de Bruselas y que si la sanidad o la educación no funcionan a quien primero se debe exigir es al gobierno de las CCAA ya que las competencias están transferidas. La irresponsabilidad política despilfarrando gran parte de los fondos procedentes de la Unión Europea ha sido de una magnitud incalculable. El resto es conocido. La crisis de las hipotecas subprime en EEUU y la caída de Lehman Brothers en 2008 arrastraron a toda la economía mundial. La irresponsabilidad financiera a escala global no tardará en llegar a España. El gobierno socialista no toma decisiones hasta casi 2010, dos años después. Demasiado tarde. Como comentaba Orwell, "los gobiernos de izquierda decepcionan porque son incapaces de cambiar cuando deben hacerlo y simulan transiciones con el fin de preservarse intactos" (Los escritores y el Leviatán, 1948).

Original aquí
¿Cuál es la situación que tenemos en la actualidad? Se necesita un cambio de modelo productivo que apueste por el capital humano y la innovación tecnológica. Estamos hablando en el mejor de los casos de un mínimo de 10 años (reflexionad simplemente en lo que tarda una persona en formarse, acabar sus estudios universitarios y encontrar un empleo) y además el resto de los países (Brasil, India, Polonia, etc.) van a hacer lo mismo y nos llevan ventaja. Desafortunadamente en esta ocasión debido al endeudamiento de casi todas las economías europeas, no van a llegar fondos como en décadas pasadas. Nos encontramos mínimo con dos generaciones perdidas. Una muy poca cualificada -que dejó de estudiar y formarse por obtener dinero fácil en la construcción y en el turismo- que no tiene posibilidades de encontrar empleo. Otra excesivamente formada que tiene como único recurso emigrar (algunos ejemplos aquí y aquí) porque el tejido empresarial español está basado en industrias que utilizan mano de obra poco cualificada. Los Bancos no van a conceder créditos porque están comprando la deuda del gobierno (en palabras de Sala-i-Martín: "si un banco no da crédito, es un banco que está muerto"). Lamentablemente en muchas ocasiones las actuales instituciones españolas (partidos, sindicatos y organizaciones empresariales) parecen moverse más cómodamente en el clientelismo y en la corrupción que en satisfacer las necesidades de la ciudadanía. Se convierten en instituciones ineficientes (aquí y aquí) que no tienen incentivos a cambiar porque conllevaría su desaparición.

Continuará...