martes, 10 de junio de 2014

¿Quiénes son los tártaros? ¿Por qué hay descendientes de mongoles en Crimea?

Estatua ecuestre de Genghis Khan, Tsonjin Boldog
El Imperio Mongol se dividió en cuatro grandes kanatos cuando Temujin (conocido como Genghis Khan, título otorgado por la nobleza mongola en 1206) murió en 1226 (véase tumba de Genghis Khan). Temujin es considerado el militar más ecológico y el mayor defensor de una economía sostenible de todos los tiempos. Era tal el terror que provocaba y suscitaba (se calcula que sus campañas militares produjeron más de 40 millones de muertos) que miles de hectáreas de tierras de cultivo se abandonaron: los que no pudieron huir se unieron al club de los cuarenta millones. Estas tierras fueron recuperadas para los bosques evitándose que aproximadamente 700 millones de toneladas de CO2 llegasen a la atmósfera (en otras palabras, la misma cantidad de CO2 que se genera anualmente por el consumo mundial de petróleo). En fin, antes de la aparición del "ecologista" Genghis Khan, Asia Central vivió un periodo de relativa paz entre el año 750 y el 1200 ya que ninguna tribu pudo asegurase el dominio en las estepas. Esa época de equilibrio de fuerzas y/o estabilidad permitió vivir a China un importante esplendor gracias a sus dinastías T'ang y Sung. Desde el punto de vista geopolítico, una China fuerte suponía una barrera natural para la expansión de las tribus nómadas hacia el Este. Por el contrario, una China dividida favorecía todo lo contrario: la expansión de las tribus mongolas. Los chinos denominaron "tata" (que acabará derivando, junto con las acepciones latina y griega, en tártaros) a los pueblos de las estepas. Aunque esta es otra historia, el nieto de Genghis Khan, Kublai Khan (amigo de Marco Polo) fundó la dinastía Yuan que gobernó en China entre 1279 y 1368 (hasta que fueron expulsados por la dinastía Ming).

Vayamos con los kanatos. Uno de ellos comprendía China; otro se extendía por Asia Central; el tercero, se ubicaba entre Irán y Oriente Próximo; y el último, denominado Horda de Oro pervivió hasta el siglo XV extendiéndose por lo que actualmente es el sur de Rusia, Ucrania, Kazajistán e incluso por territorios que hoy en día pertenecen a Hungría y Polonia. Nos vamos a centrar en estos últimos, los mongoles del este de Europa.
Mapa kanatos Imperio Mongol c. XIII. Original aquí

Los europeos que vivían en la Edad Media decidieron llamar tártaros (significa infierno en la mitología griega) a todas las poblaciones turcas y mongolas que habitaban desde el siglo VIII en Asia Central: Mongolia, Manchuria, el antiguo Turquestán, Afganistán y Beluchistán. Hacia el año 1223, los ejércitos mongoles cruzaron el Cáucaso. En 1235 Batu Kan, quien previamente había conquistado Crimea, decidió invadir Europa con un ejército superior a 130.000 soldados comandado por el legendario general Subotai. En 1236 cruzaron el Volga. Cuatro años más tarde (en 1240) Batu Kan destruyó por completo Kiev (véase el Principado de Kiev), que por entonces era una de las ciudades más grandes del mundo con una población superior a los cien mil habitantes. En 1241 invadieron Hungría. Hacia 1245 los mongoles dominaron los estados rusos, los cuales se convirtieron en vasallos de Batu Kan. En 1251 fundó la Horda de Oro que a partir de 1260 funcionó de manera autónoma. ¿Qué implicó la administración mongola? Se produjo la leva forzosa de reclutas rusos y la deportación de mano de obra. Cada principado ruso tenía agregado a la Corte un lugarteniente del kan (bastak) que era quien realmente ejercía el gobierno. La Iglesia pasó a ocupar un lugar privilegiado debido a que los mongoles liberaron de impuestos a los clérigos y no confiscaron las propiedades eclesiásticas. A medio y largo plazo, la dominación mongola supuso el aislamiento de Rusia con Occidente.
Mausoleo (Tamerlán) de Gur-e-Amir (Samarcanda, Uzbekistán)
Aunque Dmitri Donskói (1350-89) fue el primer príncipe de Moscú que intentó combatir con cierto éxito la autoridad tártara en Rusia, sería Tamerlán (o Timur Lenk, el cojo) quien conquistaría la Horda de Oro. Tamerlán, quien ha pasado a la historia como uno de los mayores sanguinarios de la historia (más de 17 millones de muertos a sus espaldas, aunque lejos de los 40 millones que ocasionó Genghis Kahn), fue el jefe de una tribu turco-mongólica que conquistó Irán, Mesopotamia, Siria y Asia Menor entre 1370 y 1396 y llegó incluso hasta India en 1398. A su muerte en 1405 (afortunadamente ya que preparaba la "guerra santa" contra China) y dada la organización tribal (y/o nómada) de su imperio, sus posesiones quedaron divididas en cuatro kanatos independientes: Astracán, Kazán, Crimea y Siberia. Esto posibilitó paulatinamente el ascenso del principado de Moscú. De hecho, Iván III el Grande, gran príncipe de Moscú, terminó con la dominación mongola en el sur de Rusia hacia 1480. No sucedió lo mismo con el kanato de Crimea.

Mapa propagación peste negra 1347-51. Original aquí
Estos tártaros o descendientes de mongoles que habitaban Crimea no eran especialmente simpáticos. Cuando estaban luchando contra los genoveses por Feodosia tuvieron la feliz idea (modo irónico) de catapultar sus soldados fallecidos por peste negra hacia sus enemigos. El resultado fue "fantástico": contagiaron a los genoveses y estos propagaron la pandemia desde Noruega hasta Egipto (más detalles aquí). La "broma" le costó la vida a cerca de 25 millones de personas entre 1347 y 1351. En suma Crimea se constituyó en kanato tártaro independiente entre 1441 y 1475, hasta que fueron conquistados por el Imperio Otomano. La principal consecuencia de esta dominación es que acabaron convirtiéndose por completo al Islam. Y la convivencia fue duradera... hasta que entraron en juego los rusos bastante después.

V. Eriksen (1722-82). Catalina II
Catalina II de Rusia (Catalina la Grande) venció a los turcos en las guerras ruso-turcas de 1773-74 y en 1783 decidió anexionar Crimea al Imperio Ruso. Catalina mandó realizar carreteras, puertos y sobre todo astilleros para construir buques de guerra y bases navales para la flota rusa del mar Negro (la cual continúa en nuestros días), y así tener acceso al Mediterráneo. Paralelamente ordenó la construcción de nuevas mezquitas en un intento de ganarse al pueblo tártaro. Tras la Guerra de Crimea (1853-56) y otra guerra entre el Imperio Otomano y la Rusia de los Zares en 1877-78, los rusos acusaron a los tártaros de simpatizar con ingleses y franceses (enemigos rusos). A consecuencia de ello, cientos de miles de tártaros emigraron paulatinamente hacia el Imperio otomano. La Revolución Bolchevique de 1917 no hizo sino empeorar la situación. La creación en 1921 de la República Socialista Soviética Autónoma de Crimea no supuso que los tártaros consiguieran garantías de autonomía política o cultural. Más bien al contrario. Aunque el líder comunista tártaro Veli Ibrahimov consiguió escuelas, periódicos en tártaro e incluso que el tártaro se convirtiera en lengua cooficial, todos estos logros duraron hasta que Stalin decidió que no. Ibrahimov cayó en las purgas de 1929. En 1930 los intelectuales tártaros fueron enviados al exilio o ejecutados. En 1944 los acusó de haber colaborado con los nazis (que llegaron a ocupar Crimea), así que los metió en vagones de ganado y los deportó en masa a Asia Central. Más de 200.000 tártaros de Crimea fueron enviados a Uzbekistán, Kazajistán, Kirguizistán y otras lugares de la antigua Unión Soviética. Todos sus bienes fueron confiscados y expropiados. En prácticamente año y medio, la mitad de los deportados murió de hambre y frío (más detalles aquí).

Exiliadas tártaras que retornaron a Crimea en la década 1990
En 1954 Nikita Khrushchev decidió incorporar el territorio de Crimea a la Ucrania soviética. Con la llegada de Gorbachov y la Perestroika hacia 1987, se permitió el regreso de los "tártaros exiliados" en Asia Central a su antiguo hogar en Crimea. Obviamente cuando volvieron se encontraron con un territorio totalmente rusificado. Con la desaparición de la Unión Soviética en 1991 (más información sobre la evolución de los extintos territorios soviéticos aquí), los tártaros pasaron a formar parte de Ucrania hasta que recientemente han "vuelto" a Rusia con la penúltima crisis entre los gobiernos ruso y ucraniano. En definitiva, la historia nos enseña que los tártaros de Crimea no pueden confiar en exceso en los rusos... ni probablemente los rusos en ellos. En la actualidad la minoría tártara, mayoritariamente musulmana, supone el 12% (cerca de 250,000 personas) de la población de la península de Crimea.