jueves, 31 de julio de 2014

Las balanzas fiscales y la independencia en Cataluña... en ocasiones, creo que la historia se repite

Recientemente Ángel de la Fuente ha publicado un informe sobre las balanzas fiscales (más detalles aquí y aquí; una matización aquí). Las principales conclusiones que se extraen son las siguientes. Madrid (16,723 millones), Cataluña (8,455 millones), Comunidad Valenciana (2,018 millones) y Baleares (1,483 millones) son las comunidades que más aportan (comunidades cuya diferencia entre los ingresos que se generan en esas comunidades y los gastos del Estado es negativa). Andalucía (7,400 millones), Canarias y Castilla y León (casi 4,000 millones) son las comunidades que más reciben. La media de habitantes que viven en Baleares, la Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias y Andalucía siguen aportando más de lo que reciben y se benefician menos del gasto público que la media. La anomalía (y menor solidaridad) se produce en Euskadi y Navarra, comunidades con un elevado PIB per cápita que registran superávits debido al sistema foral. 


Euskadi y Navarra tienen un sistema fiscal de cupo (régimen foral) diferente al resto de las CCAA (de hecho, los privilegios fiscales vascos han recibido sanciones por parte de la UE: aquí, aquí y aquí). Algunos analistas señalan que el régimen foral da hasta un 60% más de recursos por habitante. De ahí que Cataluña se queje de su aportación (aquí) y señale que cada comunidad autónoma debe mantener el mismo lugar en el ránking por impuestos recaudados per cápita en dicha comunidad que en el ránking por gastos per cápita realizados posteriormente por la Administración General del Estado en esa Comunidad. Muy interesante sobre este tema la reflexión de Sala-i-Martín (aquí). La asimetría fiscal ha provocado que Cataluña pague más tasas y más peajes, tenga más deuda autonómica y más déficit cuando lidera la contribución al PIB español. Probablemente no sea justo y esto explique en parte (no todo) el auge independentista catalán. ¿Cómo se articulan las transferencias desde las CCAA más ricas a las más pobres? ¿Cuánto tiempo? Probablemente más que Madrid nos roba, en Cataluña habría que preguntar por qué Euskadi y Navarra son diferentes (y también por qué sus dirigentes estafan a sus conciudadanos catalanes, aquí). Y sí todas las comunidades apuestan por un régimen foral, habría que preguntar si Andalucía, Extremadura, Murcia y Canarias están preparadas para afrontar un sistema de financiación de tal tipo. La cuestión no es sí España se convierte en una república o sigue siendo una monarquía parlamentaria (la diferencia entre una república y el sistema de comunidades autónomas es mínima). La cuestión es cómo se reparte el dinero (o sencillamente no se reparte y que cada territorio gestione sus propios recursos) cuando no hay demasiado.

Original aquí
En septiembre de 2014 se cumple el 300 aniversario de la caída de Barcelona en el contexto internacional de la Guerra de Sucesión Española. La mayoría de las fuerzas políticas catalanas apuestan por una consulta el 9 de noviembre para decidir el futuro de Cataluña. ¿Qué sucedería si se celebra un referéndum, participa más del 60% y cerca del 80% está de acuerdo con la secesión? O por el contrario, participa entre el 30-40% y únicamente la mitad está de acuerdo. ¿Puede el resultado de Escocia el 18 de septiembre de 2014 ejercer un efecto dominó (véase el documental El dilema de Alba? Si sale que sí. Escocia debería o no debería salir de la UE. ¿Se reduciría el peso (y por tanto los beneficios económicos) del Reino Unido en la UE. ¿Vería Escocia mejor defendidos sus intereses fuera de Gran Bretaña que dentro? Probablemente no, ya que si siguiera dentro de la UE su peso demográfico, económico y político es relativamente pequeño. Resulta además que según el Financial Times los últimos informes apuntan a que la pertenencia a la UE es realmente rentable para la economía británica.

Fuente aquí. Cuanto más rojo más corrupto
En Cataluña pasa algo parecido a lo que ocurría durante la revuelta o guerra dels Segadors. Hay un desencuentro muy fuerte entre Madrid y Cataluña. Y esto es porque las cosas no se han hecho bien ni en Madrid ni en Barcelona. Pero dentro de Cataluña también hay una crisis social muy importante. Que nadie se olvide que los de la estelada azul (elites catalanas) y los de la estelada roja (ciudadanía de clase media y/o baja) se odian profundamente. Además según datos del 2013 (véase Charron, Dijkstra y Lapuente) Cataluña tiene uno de los gobiernos locales con peor calidad gubernamental (European Quality of Government Index, EQI) debido a su corrupción (en España, únicamente superado por Galicia).

Al mismo tiempo la crisis económica global, entre otros muchos efectos, ha provocado que las regiones europeas más ricas planteen un nuevo diseño de las transferencias solidarias que realizan a las regiones más pobres de su país. Así por ejemplo, muchas personas en Cataluña y en Flandes exponen que pagan mucho más de lo que reciben, a pesar de que los Gobiernos nacionales están recortando servicios públicos. En este sentido, el argumento regional es como el argumento de la eurozona a menor escala, puesto que los países del norte más prósperos como Alemania, Finlandia y Austria se quejan de que su riqueza y éxito comparativo se está agotando para mantener a flote a países como Irlanda, Grecia, Portugal y España. Según comenta Josef Janning en el New York Times (inglés y español), director de estudios en el European Policy Center, muchos gobiernos regionales europeos han formado agrupaciones regionales que eluden al Gobierno central. Cataluña, junto a Baden-Wurtemberg en Alemania, Ródano-Alpes en Francia y Lombardía en Italia, por ejemplo, son fuerzas motrices regionales que se autodenominan “los cuatro motores de Europa” y juntos poseen un PIB superior al de España. “Pero ahora”, proseguía Janning, “llega la crisis,” que plantea un dilema para las regiones, porque también implica una concentración de poder en las capitales nacionales, que intentan recortar el presupuesto nacional. “Ahora, las miradas vuelven a dirigirse a Madrid, Roma, París y Berlín”, comentaba, “por lo que se reducen las oportunidades regionales y se hace pagar a las más prósperas”. En el caso catalán, siempre ha existido un fuerte sentimiento de nación. Si no se hubiese producido la crisis ese sentimiento seguiría ahí, más moderado pero seguiría existiendo.

Termino con el discurso pronucnciado por Prim sobre Cataluña en 1851: “Cataluña pide que gobernéis con justicia, que gobernéis con seguridad, que no saquéis al pueblo más dinero que el que pueden dar buenamente según el estado de su riqueza, para que no veamos infelices labradores abandonar sus tierras, infelices artesanos que cierran sus tiendas por no poder pagar lo que pedís. [...]
El horizonte amenaza grandes tempestades; es muy posible que antes de mucho se abra una lucha de gigantes; dos banderas flotarán por los aires; cada una tendrá sus partidarios y para entonces es preciso que los catalanes sepan a cual de las dos habrán de prestar su brazo robusto.
¿Son los catalanes españoles? Pues devolvedles las garantías que les habéis arrebatado, garantías que son suyas, que tienen derecho a usar de ellas, porque las han conquistado con su sangre. Igualadlos a los otros españoles.Si no los queréis como españoles, levantad de ahí vuestros reales; dejadlos que para nada os necesitan.
Pero, si siendo españoles los queréis esclavos; si queréis continuar la política de Felipe V, de ominosa memoria, sea en buena hora, y sea por completo: amarradles a la mesa la cuchilla como lo hizo aquel rey, encerradlos en un círculo de bronce; y si eso no es bastante, sea Cataluña talada y destruída y sembrada de sal como la ciudad maldita; porque así, y sólo así, venceréis nuestra altivez; y así y solamente así domaréis nuestra fiereza”. 
¿Han o no han cambiado las cosas en 150 años?

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Si queréis que efectos tendría una hipotética independencia de Cataluña, podéis consultar las entradas de José Vicente Rodríguez Mora (I y II), Pol Antrás y Jordi Galí en Nada es Gratis. Tenéis una visión del Financial Times aquí.