domingo, 27 de julio de 2014

Rivalidad en el mundo árabe: Suníes (Arabia Saudí) versus Chiíes (Irán)

Recomiendo el reportaje sobre el mundo árabe de El País Domingo con los siguientes artículos: ¿En nombre de Omar o de Ali? y La otra Guerra Fría. Es algo complicado. El cisma entre suníes y chiíes se remonta a la muerte de Mahoma en el año 632. ya que había que elegir un sucesor. Los partidarios de elegir entre sus discípulos (suníes) se impusieron a los defensores de Ali, yerno de Mahoma (chiíes). Los primeros siguen fielmente las enseñanzas de Mahoma, mientras que los chiíes interpretan libremente el Corán. En la actualidad los suníes constituyen aproximadamente el 85% de los musulmanes (más detalles aquí: El Avispero Sirio, La Vanguardia Dossier). En la práctica es un duelo entre Arabia Saudí e Irán (aquí). Históricamente Arabia Saudí contrarrestó el ascenso de Nasser en Egipto (1956-70) apoyando a sus enemigos en Yemen y apoyó a Saddam Hussein frente a Jomeini durante la guerra Irán-Irak en 1980-88.

Geopolíticamente Irán apoya al régimen sirio de Bachar el Asad, a los chiíes de Irak y a Hezbolá en el Líbano. Durante la primavera árabe, Irán apoyó las revueltas en Turquía, Egipto, Libia y Bahréin. Obviamente no apoyó ni apoya las revueltas en Siria. Por su parte, el triángulo suní -Arabia Saudí, Qatar y Turquía- se opone frontalmente a que los chiíes controlen Irak. Incluso en el caso saudí son capaces de apoyar a los extremistas y yihadistas del EIIL (Estado Islámico de Irak y el Levante).

Ojo que también existe una rivalidad creciente ente Arabia Saudí (conservadurismo islámico) y Qatar, aunque ambas estén de acuerdo en mantener la estabilidad política en el Golfo Pérsico. Durante las primaveras árabes de Egipto y Túnez, Arabia Saudita y Qatar se convirtieron claramente en rivales con el fin de extender su influencia en un mundo árabe en transición. Arabia Saudí apoyó a los salafistas en detrimento de los Hermanos Musulmanes por considerarles "demasiado moderados". De hecho, mientras Al Jazeera (financiada con dinero catarí) defendía la sublevación de la plaza Tahrir, el rey saudí Abdullah se ofrecía para financiar a Mubarak mientras aconsejaba al Gobierno Obama que permaneciera fiel al presidente egipcio hasta el final.

Para saber más:
El avispero sirio La Vanguardia Dossier julio / septiembre 2014