viernes, 14 de noviembre de 2014

¿Es posible otra política migratoria en la UE? ¿Cuál debe ser la actitud de Europa en África?

En los últimos años, los conflictos en los países árabes y africanos han incrementado el número de refugiados y migrantes. Tradicionalmente existe una ruta occidental hacia Canarias y España y otra Oriental por Grecia. El aumento de los controles en ambas rutas ha motivado que los inmigrantes opten por el Mediterráneo central (video sobre las rutas aquí): en esta ruta, Lampedusa (muy cerca de Sicilia) está en todo el epicentro (más detalles aquí). En cualquier caso, todas las rutas se han vuelto más largas, más peligrosas y sobre todo más caras, lo que ha incrementado el número de traficantes de personas. La ingente inversión de fondos por parte de los organismos europeos en los controles fronterizos (véase Frontex: Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores) no ha surtido los efectos esperados.


¿Cuál es el coste de los controles fronterizos? Durante más de dos décadas se ha invertido una fortuna en los controles fronterizos y en Frontex, pero no se ha podido detener la inmigración. Desde 1988, han muerto más de 20,000 personas (si nos atenemos única y exclusivamente al número de cuerpos encontrados). La denominada “lucha contra la inmigración ilegal” ha provocado que se niegue el acceso a los procesos de asilo a las personas que huyen de conflictos violentos y de persecuciones en países como Siria, Somalia y Eritrea, entre otros. Esta lucha contra la inmigración ilegal en el Mediterráneo muestra relativo parecido con la situación fronteriza entre Estados Unidos y México. Numerosos estudios realizados por investigadores estadounidenses sugieren que el aumento de los controles fronterizos y la construcción de muros entre Estados Unidos y México no han detenido la inmigración. Más bien al contrario. Los flujos migratorios se han desviado (al igual que en Europa) hacia rutas más largas y peligrosas a través de los desiertos en Arizona y Nuevo México. Al mismo tiempo, han provocado que los inmigrantes dependan en mayor medida de las mafias de traficantes y que desafortunadamente haya aumentado la cifra de víctimas.

¿Por qué se produce esta inmigración procedente del continente africano? Fundamentalmente por tres razones: (i) una parte importante de estos inmigrantes son refugiados de guerra que huyen de la violencia y de los interminables conflictos bélicos en sus países de origen (más información sobre posibles conflictos en estas zonas aquí); (ii) según Afrobarometer entre 2011 y 2013 la pobreza (medida a partir de encuestas realizadas en 34 países) no se está reduciendo en África, a pesar de un crecimiento económico medio cercano al 5%; y, (iii) la continua demanda de mano de obra barata en la agricultura (por ejemplo, recogida de la fresa en Huelva), en el sector servicios y en otros servicios informales de los países europeos (en otras palabras, en actividades relacionadas con la economía sumergida y donde ningún europeo piensa trabajar).

¿Dónde podría estar la clave? ¿Es factible invertir más dinero en África para reducir los incentivos a emigrar que tiene la población subsahariana? ¿Podrían salir estos fondos reduciendo la cantidad dedicada a agencias de inmigración tipo Frontex? No lo sé. No se trata de abrir las fronteras a todos los inmigrantes procedentes de África, se trata de realizar negocios con las distintas economías africanas. Poco a poco, los países emergentes, con China a la cabeza pero también con inversores brasileños e indios, están desplazando a los países europeos en África. En la década de 1970, el 70% de los flujos del Norte hacia el Sur lo constituían ayudas. Actualmente, esta cifra se ha reducido al 13%. El descenso en el volumen de la ayuda no se ha traducido en una intensificación de las actividades comerciales ni en inversiones por parte de las empresas occidentales. En treinta años, la participación de Europa Occidental en el comercio exterior de África se ha reducido del 51% al 28%. Al mismo tiempo, una "relativa" estabilidad política y varios años de crecimiento económico está posibilitando que la manada de “leones africanos”se esté ampliando: Nigeria, Kenia, Ghana, Zambia, Angola, Uganda, Ruanda y Etiopía. En cualquier caso, el mayor cambio en África lo está propiciando China, la cual se abastece de cobre, estaño, bauxita, mineral de hierro, coltán y madera. A cambio construye carreteras, puentes, ferrocarriles, aeropuertos e incluso estadios de fútbol. Paralelamente estas infraestructuras sirven para transportar las riquezas del subsuelo africano hacia Pekín (por no hablar del acaparamiento de tierras que están realizando instituciones chinas, indias, árabes, anglosajonas y suizas). Mientras tanto, la Unión Europea sigue poniendo fronteras y equivocándose en su política exterior.

Desde un punto de vista geopolítico, ni Estados Unidos ni China asumirán el liderazgo en la lucha contra los radicales islamistas y las mafias. La estabilidad política de África debería constituir uno de los principales ejes de la agenda exterior europea para que a medio-largo plazo, África constituya una salida para la industria europea. Los datos disponibles apuntan a que las economías africanas están creciendo, pero al mismo tiempo la pobreza y la desigualdad está aumentando en el interior de dichos países. Esto provoca hambrunas periódicas y un aumento de los conflictos que además se ven agravados por el cambio climático (y por consiguiente, más emigración con destino Europa). Además estos países no han iniciado procesos de diversificación, lo que hace que estos “leones” sean vulnerables a la volatilidad de los precios de las materias primas (en otras palabras, estén sujetos a la denominada enfermedad holandesa). La UE debe competir con China y con el resto de los países emergentes por las materias primas africanas. Hay que reforzar los lazos económicos y políticos con África, no poner barreras de entrada económicas y políticas.