jueves, 24 de noviembre de 2016

Hiperinflación o deflación en Alemania, ¿qué facilitó el ascenso de Hitler al poder?

Hannover, 1930 (desempleados). Original aquí
En Alemania la memoria económica presenta ciertas lagunas y es sorprendentemente selectiva. En la actualidad, casi todo el mundo recuerda la inflación de Weimar (véase la Revolución de noviembre de 1918) a principios de la década de 1920. Bien es cierto, que los comienzos no fueron nada fáciles. En sus primeros cinco años de existencia, la extrema derecha asesinó a los dos líderes comunistas -Rosa Luxemburg (1919) y Karl Liebknecht (1919)- pero también al ministro de Relaciones Exteriores y empresario Walther Rathenau (1922). Sin embargo, apenas se recuerda la deflación y la austeridad adoptada entre 1930 y 1932 (siguiendo las pautas del patrón oro) bajo el mandato del canciller Brüning, que permitió el éxito electoral de Adolf Hitler (The Economist: Germany's hyperinflation phobia).


La hiperinflación de 1923 produjo "ganadores y perdedores" entre las clases medias alemanas. Aquellos que tenían hipotecas o deudas encontraron cierto alivio. Por el contrario, aquellos que tenían dinero ahorrado lo perdieron en su totalidad. Desde el punto de vista político, esto dividió el voto de las clases medias alemanas en distintas opciones ideológicas. Por ejemplo, los nazis únicamente ganaron 24 escaños en el Reichstag en las elecciones de mayo de 1924 o incluso previamente el fracaso absoluto del golpe de estado de Hitler meses antes en Munich (noviembre 1923).

Tras el crack bursátil de Nueva York en 1929 las cosas fueron distintas, extremadamente distintas. Los bancos norteamericanos que estaban financiando la recuperación alemana bajo el auspicio de los planes Dawes (1924) y Young (1929) -que, por cierto, nunca llegó a entrar en vigor- decidieron repatriar sus fondos. Esto supuso salidas masivas de oro de Alemania y otros países de Europa Central (más detalles aquí y aquí) con destino EEUU y Francia. En este sentido, Francia pasó de tener el 15% de las reservas de oro -de los países acogidos al patrón oro- al 32% en 1932. Las razones de la elevadísima deuda externa alemana estaban claras: las indemnizaciones que impuso el Tratado de Versalles y los préstamos estadounidenses para pagarlas. La retirada de fondos de los bancos alcanzó su punto de máximo apogeo en 1931 con la quiebra del primer banco de Austria (Creditanstalt). Esta quiebra conllevó un pánico bancario masivo (una interesante comparación con la situación actual aquí) caracterizado por la ausencia de crédito y liquidez (incluso "corralito" en numerosos países). ¿Qué hizo el gobierno alemán? Brüning siguió apostando por políticas deflacionistas y eso que Alemania abandonó el patrón oro en 1931. Los precios cayeron en Alemania un 23% entre 1929 y 1933 y los salarios cerca de un 30%, quedando el país al borde de la guerra civil (datos aquí). Lo que vino después es sobradamente conocido. La crisis (depresión) económica afectó prácticamente sin excepción a todas las capas sociales alemanas: el desempleo aumentó tanto entre las clases trabajadoras como entre las clases medias y medias-altas. Muchos hombres de negocios y empresarios quebraron. Los funcionarios vieron en el mejor de los casos recortados sus salarios y con mayor frecuencia fueron despedidos. Los acreedores perdieron sus ahorros y los deudores que habían recuperado sus viviendas asistieron incrédulos a la caída del sistema bancario en 1931. En este contexto, Hitler prometió estabilizar los precios y acabar con el desempleo, lo cual atrajo a un amplio porcentaje de la población. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 1932, Hindenburg obtuvo el 53% de los votos, Hitler casi el 37% y Thälmann poco más del 10%. En 1933 el presidente Hindenburg nombró canciller a Hitler; posteriormente en marzo, tras el incendio del Reichstag en febrero, Hitler ganó las elecciones parlamentarias con prácticamente el 44% (la dictadura nacionalsocialista estaba empezando). La muerte en agosto de 1934 de Hindeburg, posibilitó que Hitler asumiese la presidencia y la cancillería el 2 de agosto. La República de Weimar acababa de desaparecer.

Para saber más:

Balderston, T. (2002): Economics and Politics in the Weimar Republic. Cambridge: Cambridge University Press.
Bernanke, B y James, H. (1990): The Gold Standard, Deflation, and financial crisis in the Great Depression: an international comparison. NBER working paper no. 3488.
Evans, R. (2005): The Coming of the Third Reich. London: Allen Lane.
Fergusson, A. (1975; ed. 2010): When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Hyper-Inflation. London: William Kimber.
Keynes, J.M. (1919): The Economic Consequences of the Peace. London: Macmillan.