lunes, 23 de febrero de 2015

ISIS: ¿por qué está aumentando el yihadismo? (Cockburn y Timbuktu)

Business Insider Agosto 2014
A mediados de febrero el ejército del denominado Estado Islámico de Irak y Siria, (ISIS, por sus siglas en inglés) quemó vivas a 45 personas (aquí). Lamentablemente no ha sido la única barbaridad y atrocidad cometida: ejecuciones masivas entre la población civil (cristianos, beduinos, sirios, iraquíes e incluso suníes), ejecución de más de 1,700 soldados iraquíes (aquí), secuestro y posterior degollamiento de prisioneros (aquí), asesinato quemando vivo -y posterior exhibición por las redes sociales- a un piloto jordano a principios de enero (aquí y aquí), tráfico de órganos, secuestros, violaciones y trata de mujeres, robo de la ayuda proporcionada por Naciones Unidas (aquí), etc. La lista sería interminable. Más detalles sobre el ISIS en el New York Times y en Vice News.

¿A qué se debe el auge del radicalismo yihadista? Recientemente el periodista Patrick Cockburn ha publicado un libro excelente "ISIS. El retorno de la yihad", en el cual explica sucintamente las razones del yihadismo suní. La fecha clave para entender el desarrollo de los movimientos yihadistas es el año 1979 cuando la URSS invadió Afganistán y al mismo tiempo el Ayatolá Jomeini convirtió a Irán en una teocracia chiíe. Para hacer frente a estos cambios geopolíticos, en la década de 1980 surgió una alianza entre EEUU y dos países de mayoría suní: Arabia Saudita y Paquistán (más concretamente el ejército paquistaní). Esta alianza se convirtió en uno de los principales apoyos para consolidar la supremacía norteamericana en la región. Sin embargo, esta alianza también propició un semillero para los movimientos yihadistas (ISIS en la actualidad o previamente Al Qaeda de Osama bin Laden) que progresivamente han ido atentando contra intereses norteamericanos y occidentales. La guerra entre Iran e Iraq (1980-89), la primera Guerra del Golfo (1991) y el final de la Guerra Fría fueron cambiando poco a poco las piezas del tablero geopolítico mundial hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001.


La respuesta de Estados Unidos a los ataques del 11-S se dirigió a los países equivocados: Afganistán e Iraq. Sorprendemente los dos países que más apoyaron a Al Qaeda -Arabia Saudita y Pakistán- fueron ignorados. ¿Por qué? No hay respuestas. Es más, estos dos países fueron y son claves en la promoción del extremismo islámico. Tal vez por esta razón no resulte extraño que se haya reabierto en Washington el debate sobre la implicación saudí en los atentados (aquí y aquí).

Lo sorprendente es que esto se sabía. Cockburn señala lo siguiente (pp. 62-63): "Citando un informe de la CIA de 2002, el informe oficial del 11/9 dice que el financiamiento de Al Qaeda dependía de una serie de donadores y recaudadores de fondos, primordialmente de los países del Golfo y, en especial, de Arabia Saudita. A los investigadores del informe se les limitó repetidamente el acceso o se les negó cuando buscaron la información en Arabia Saudita. Sin embargo, el presidente Bush al parecer nunca consideró responsabilizar a los saudíes de lo ocurrido. El gobierno estadounidense facilitó la salida de saudíes veteranos, incluidos familiares de Bin Laden, en los días posteriores al 11/9. Resulta aún más significativo que por motivos de seguridad nacional se destruyeran y nunca se publicarán 28 páginas del Informe de la Comisión del 11/9 sobre la relación entre los atacantes y Arabia Saudita, a pesar de la promesa del presidente Obama de hacerlo.

En 2009, ocho años después del 11/9, un comunicado procedente de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, revelado por Wikileaks, expresaba quejas relacionadas con que los donadores en Arabia Saudita constituían la fuente más significativa de financiamiento para grupos terroristas suníes en el todo el mundo. Sin embargo, EEUU y los países europeos occidentales permanecieron indiferentes al mensaje de los predicadores saudíes -difundido a millones de personas por TV por satélite, YouTube y Twitter- que llamaba a terminar con los chiíes por herejes. Esto se producía al mismo tiempo que las bombas de Al Qaeda aniquilaban personas en los barrios chiíes de Iraq. Un subtítulo de otro comunicado del Departamento de Estado en ese mismo año dice: 'Arabia Saudita: ¿el antichiismo como política exterior?'. Hoy, cinco años más tarde, los grupos apoyados por los saudíes tienen un récord de sectarismo extremo en contra de musulmanes no suníes.

Paquistán, o más bien la inteligencia militar paquistaní en la forma de los Interservicios de Inteligencia (ISI) (más detalles aquí), fue el otro progenitor de Al Qaeda, de los talibanes y los movimientos yihadistas en general. Cuando los talibanes se estaban desmoronando bajo el peso de los bombardeos estadounidenses en 2001, sus fuerzas en el norte de Afganistán quedaron atrapadas por las fuerzas antitalibanes. Antes de rendirse, cientos de miembors del ISI, entrenadores militares y consejeros fueron evacuados rápidamente por aire. A pesar de las claras evidencias del patrocinio del ISI por parte de los talibanes y los yihadistas en general, Washington rehusó confrontar a Paquistán, y así abrió paso al resurgimiento de los talibanes después de 2003, lo cual no pudieron revertir ni los EEUU ni la OTAN".

¿Qué significa todo esto? Muy sencillo (cito textualmente): "La guerra contra el terrorismo ha fracasado porque no tuvo como objetivo a Arabia Saudita y Paquistán, los dos países que han estimulado y financiado el movimiento yihadista. ¿Razones? Arabia Saudita constituye un mercado enorme para las armas estadounidenses, y los saudíes han cultivado y, en ocasiones, comprado a miembros influyentes del establishment político estadounidense. Por su parte, Paquistán es una potencia nuclear con una población de 180 millones de habitantes y una milicia con lazos cercanos al Pentágono".

En la actualidad, el panorama geopolítico se ha complicado todavía más con la inestabilidad y guerra en Siria. Veamos el cómo. La oposición armada en Siria e Iraq ha sido estimulada y apoyada por los salafi-yihadistas. Y es en este contexto donde subyace la implicación de Arabia Saudita. En el verano de 2013 Arabia Saudita relevó a Qatar como principal apoyo financiero de los rebeldes sirios y asimismo se convirtió en el país que mayor cantidad de combatientes aportaba. Los predicadores saudíes exigían una intervención armada en contra de Assad, ya fuera por parte de voluntarios individuales o por parte de países. Las creencias del wahabismo, la versión saudita puritana más literal del Islam, reconocida exclusivamente por el sistema educativo y judicial saudita, no son muy distintas a las de Al Qaeda u otros grupos yihadistas salafistas a lo largo de Oriente Medio. El wahabismo rechaza rotundamente otros tipos de adoración islámica, así como las creencias no musulmanas. Considera al chiismo una herejía. (...) Un estudio de 2013 publicado por la Dirección General de Política Exterior del Parlamento Europeo, titulado Participación del salafismo/wahabismo en el apoyo y el suministro de armas a grupos rebeldes en todo el mundo, comienza diciendo: "Arabia Saudita ha sido una fuente importante de financiamiento para organizaciones rebeldes y terroristas desde la década de 1980". Y agrega que Arabia Saudita ha destinado 10,000 millones de dólares a promover la agenda wahabí, y predice que aumentará "el número de combatientes yihadistas adoctrinados" (Cockburn, p. 90).

Más interesante es la comparación que realiza Cockburn entre el actual conflicto sirio y la Guerra de los Treinta Años (1618-48) en Alemania (no es el único que piensa así, véase Alexander Kudascheff redactor de la agencia alemana DW). Demasiados actores se están peleando entre sí por distintas razones como para que todos queden satisfechos con términos de paz y estén dispuestos a deponer las armas al mismo tiempo. Algunos siguen pensando que pueden ganar, y otros simplemente desean evitar la derrota. En Siria, como ocurrió en los estados alemanes del siglo XVII, todos los involucrados exageran sus posibilidades. Desafortunadamente gran parte de la población siria comienza a pensar que el resultado de su guerra civil va a depender de los intereses cruzados de EEUU, Rusia, Arabia Saudita e Irán. Y es que la crisis siria comprende cinco conflictos muy interrelacionados: (i) la guerra comenzó en forma de revuelta popular en contra de una dictadura brutal y corrupta, pero pronto se entrelazó (ii) con el conflicto de los sunitas en contra de los alauitas, y eso se alimentó con el (iii) conflicto chiita-sunita existente en el mundo árabe, con un empate entre EEUU, Arabia Saudita y los estados suníes por un lado versus Irán, Iraq y los chiíes libaneses (Hezbollah). Además existe una nueva guerra fría entre Moscú y Occidente, exacerbada por el (iv) conflicto en Libia y por la (v) crisis en Ucrania.

NY Times: How 5 countries could become 14
Dos preguntas sin respuesta: (i) por qué los grupos yihadistas suníes han atentado contra intereses norteamericanos y occidentales (atentados de Madrid y Londres) cuando históricamente han sido aliados; (ii) por qué EEUU y la coalición internacional decidieron atacar Iraq y Afganistán, cuando probablemente los objetivos deberían haber sido Arabia Saudita y Paquistán. Una idea: ¿por qué no un nuevo Oriente Medio respetando las diferencias religiosas y políticas? (antecedentes históricos aquí).




Para finalizar recomiendo la película Timbuktu donde se narran los abusos y el régimen de terror que han impuesto los yihadistas en Tombuctú (Malí). Tienen prohíbido escuchar música, reír, fumar e incluso jugar al fútbol. El director Abderrahmane Sissako toma como punto de partida un hecho real acaecido en la ciudad de Aguelhok en el año 2012.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente Blog, recién lo descubro

Fernando Ramos Palencia dijo...

Muchas gracias!!!!

Daniel dijo...

Hacía tiempo que no me pasaba por tu blog, muchas gracias por escribir esta clase de artículos para hacernos entender mejor el mundo.

Fernando Ramos Palencia dijo...

Gracias a ti Daniel, por pasarte!!!!