jueves, 12 de marzo de 2015

El Paseo de los Canadienses... la carretera de la muerte


Acabo de leer un cómic excelente titulado “Paseo de los Canadienses” de Carlos Guijarro (reportaje aquí). Cuenta una historia increíble, muy poco conocida, indignante y sobre todo muy triste. En la actualidad existe un paseo (inaugurado en 2006) que discurre paralelo a la playa malagueña del Peñón del Cuervo en dirección hacia Almería. ¿Por qué este nombre? En febrero de 1937 un número indeterminado de población civil, mujeres, ancianos y niños –entre 50,000 y 100,000- huyeron de la capital malacitana ante la llegada de las tropas franquistas del general Queipo de Llano. El médico canadiense Norman Bethune junto con sus ayudantes Hazen Sise y Thomas Worsley recogieron a todos aquellos que no podían seguir la marcha a pie (más detalles aquí). Los testimonios de aquellos días quedaron recogidos en el libro “El crimen de la carretera Málaga-Almería” (libro aquí) y en las 26 fotografías realizadas por Hazen Sise. Recientemente, en noviembre de 2014, se celebró una exposición muy interesante comisariada por Jesús Majada titulada “Norman Bethune, la Huella Solidaria” (libro de Majada, 2008, en pdf aquí). Y es que el Paseo de los Canadienses tiene otro nombre más siniestro: “La carretera de la muerte”.

(Lo que viene a continuación incluye demasiado spoiler y sinceramente es una pena no comprar el cómic !!!!)

¿Qué ocurrió exactamente? ¿Por qué no se conocen estos hechos en gran parte del territorio español? En la página 18 del cómic aparece escrito lo siguiente:

“- Son muchísimos los testimonios de supervivientes que han ido apareciendo en los últimos años y, por lo que cuentan, te diría que el relato de Bethune se queda corto. No creo que ya nadie pueda poner en duda que aquella masacre ocurrió.
- Entonces, por qué apenas se conoce.
No es conocido para el gran público, pero en la historiografía malagueña está tratado con profusión, pero efectivamente Málaga no es Guernica, y debería serlo. Es sorprendente lo poco que la izquierda aireó este episodio”.

Original aquí
Vamos con los hechos. El 7 de febrero de 1937 comenzó la ofensiva final sobre Málaga, sin que ningún barco o avión de la República apareciera. La población civil huyó o inició la desbandá por la N-340 en dirección Almería. A pie. ¿Qué hicieron los dirigentes que decían defender la República? El coronel José Villalba Rubio (responsable militar de la defensa de Málaga y que posteriormente se pasaría al bando franquista), el comunista Cayetano Bolívar (comisario de Guerra), José Margalef (CNT) y Rodrigo Lara Vallejo (secretario del Partido Comunista Español) decidieron el traslado del estado mayor a Nerja. Huyeron dejando a su suerte a la población civil. Las autoridades republicanas huyeron con sus tropas y camiones. La población civil, hombres, mujeres, niños y ancianos a pie. En otras palabras, huyeron como cobardes. Tal vez, por esto se entiende que la izquierda española nunca haya querido convertirlo en un símbolo como lo es Guernica. El cómic es harto elocuente:

Desde el gobierno civil de Almería se dio orden de desarmar a las unidades anarquistas que venían de Málaga, por el temor a futuros disturbios, en parte también por un cambio en el gobierno. El partido comunista se hizo cada vez más hegemónico dentro del gobierno. (p. 29)
- “Ya, pero ahora las pocas armas que hay las ponen los rusos y esos se las dan solo a los comunistas. A nosotros nos tienen por inútiles, y tú sabes Ramón, que si no hubiera sido por los anarquistas el golpe fascista habría triunfado en Málaga como triunfó en Sevilla y en Granada. Nos dicen que esperemos a ganar la guerra para hacer la Revolución, pero así no vamos a ganar la guerra ni vamos a hacer la revolución.
- Pero… ¿y la República?
- Esa es otra ¿tú sabes lo que ha dicho Largo Caballero? Ni un fusil más para Málaga, ¿te lo puedes creer?”

Entrambasaguas c. 1933
Sigamos. Únicamente el alcalde Eugenio Entrambasaguas Caracuel no huyó. Entrambasaguas (Unión Republicana) fue alcalde de Málaga en 1933-34 y en 1936-37 siendo bastante crítico con los excesos de ambos bandos (más detalles aquí). De hecho, junto con el cónsul mexicano (Porfirio Smerdou) ayudó a que muchos malagueños de derechas huyesen hacia Gibraltar. Desafortunadamente no le sirvió de nada. Tras la caída de Málaga fue ejecutado por orden de Carlos Arias Navarro, quien se ganó el apodo de “Carnicero de Málaga”.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta, ¿estaba justificada la huida de Málaga? A tenor de las represalias, rotundamente sí. Entre 1937 y 1944 hubo aproximadamente 18,000 fusilamientos en Málaga. Unos 4,000 tuvieron lugar entre febrero y diciembre de 1937. Todo esto por cortesía de Arias Navarro: el carnicero de Málaga. No fue el único. Queipo de Llano desde Sevilla alentó radiofónicamente las violaciones masivas con frases como las siguientes:

- ¡Malagueños, maricones ponedle pantalones a la Luna!
- “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.
- “Y ya conocen mi sistema: por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello… Les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”.


Por cierto, los restos de Queipo de Llano descansan en la Basílica de la Macarena (Sevilla). Y en la actualidad existe un marquesado que lleva su nombre. Supongo que Hitler o Stalin se retorcerán de envidia. Un detalle más, en Alemania los restos de Hess fueron incinerados y tirados al mar para evitar concentraciones de nazis.

Original aquí
Del número indeterminado de personas que salieron de Málaga, muchas no llegaron a Almería (unos 200 kilómetros). Uno podría pensar que el hambre (muchos se alimentaron gracias a la caña de azúcar), el cansancio, las enfermedades diezmaron a la población. No fue únicamente eso. Resulta que la aviación se dedicó a bombardear a la población civil. Además como la carretera transcurría paralela a la costa, los buques de guerra Baleares y Canarias bombardearon a la población indefensa. Os invito a ir por el tramo de Torrox a Motril (50 km.): a un lado el mar, al otro la montaña escarpada; no hay escapatoria alguna. Uno puede entender (nunca justificar) que en una guerra los ejércitos cometan barbaridades entre sí, pero con la población civil no se pueden justificar los abusos. Y más aún cuando se conocía perfectamente que los dirigentes políticos habían huido o estaban huyendo en camiones y/o en transporte motorizado. Desde muy pequeños se nos enseña que en un naufragio, el último en abandonar un barco debe ser el capitán. No fue este el caso. Los máximos dirigentes huyeron escudándose en que el Gobierno de Largo Caballero negaba de forma reiterada refuerzos y armamentos para sostener el frente en Málaga, por considerarlo un bastión anarquista y comunista.

Madre lactante frente al cadáver de un niño. Original aquí
Así que gracias (entiéndase la ironía) a la aviación franquista y al tiro al blanco que se realizó desde los buques de guerra, no todos los refugiados llegaron a Almería. Abandonados e impotentes para cambiar su suerte fueron masacrados por aire y mar. Muchos murieron de hambre, otros de pena. A mediados de febrero, la capital almeriense vio duplicada su población de 50,000 a 100,000 habitantes. Una población hambrienta, enferma, sin ganas de vivir. Pero ahí no acabaron sus penurias.

Aquí en España también tuvimos a nuestro doctor Mengele. Se llamaba Antonio Vallejo Nágera (por cierto, sus nietos son muy conocidos por el público y la prensa rosa: aquí, aquí, aquí y aquí) quien realizó estudios de psiquiatría para determinar el origen biológico de la disidencia política. Resulta que tras estudiar a unas 50 mujeres en la cárcel de Málaga, concluyó que el fanatismo de la mujer de izquierdas provenía de una debilidad mental congénita que acentuaba su carácter resentido, vengativo y cruel; al tiempo que tenían un enfermizo deseo sexual. En su libro “Eugenesia de la Hispanidad y Regeneración de la Raza” de 1937 habla de la existencia de un gen rojo. Para acabar con este “dichoso” gen rojo propuso la eugenesia social que consistió en separar a los hijos de sus padres biológicos para evitar el contagio de ideas y la degeneración moral. Una vez acabada la guerra el aparato franquista se apoyó en numerosos médicos y en la jerarquía eclesiástica para decidir el futuro de muchos niños: fueron los llamados niños robados del franquismo.

Berlín Memorial del Holocausto
Hay quien me dirá que los hijos no tienen culpa de los asesinatos de sus padres. Cierto. Pero si en vez de llamarse Vallejo-Nágera o Queipo de Llano se apellidasen González o Fernández, ¿hubieran tenido las mismas oportunidades? Ellos gozan de su estatus y partieron con ventaja porque sus antepasados hicieron lo que hicieron. Culpables no son, inocentes tampoco. Y tampoco han renunciado a algo tan simbólico como cambiar (o disimular) sus apellidos. En Alemania algunos sí lo han hecho (aquí y aquí). Nunca es tiempo de linchamientos y venganzas, sino de justicia: simplemente basta que uno reconozca que no todo es blanco o negro y no ponga impedimentos a que las personas entierren a sus familiares en paz. En Alemania existe una Ley sobre el Holocausto que impide su negación. ¿Cómo es posible que exista una fundación llamada Francisco Franco o exista el Valle de los Caídos? En Alemania no existe ninguna fundación llamada Adolfo Hitler, ni en Rusia una fundación Stalin. Algunos podrán decir que Franco y Hitler no eran iguales. Probablemente Franco no fue estrictamente un genocida porque el grado de planificación estatal, la cantidad de recursos y organización industrial que pusieron los nazis para exterminar al pueblo judío no se han vuelto a aplicar -y eso que muchos lo han intentado- a lo largo de la historia (por eso es tan distinto el Holocausto y no se puede comparar casi con nada). Ahora bien, Franco fue al igual que Hitler o Stalin un asesino cruel y un dictador. En España, la Ley de Memoria Histórica es una ley derogada de facto. ¿Por qué? Porque algunos siguen sin condenar y sin reconocer los asesinatos del franquismo, muchos más numerosos porque ganaron y después ejercieron una represión brutal durante la década de 1940. Y sí, el número de víctimas y represaliados fue mayor en un bando que en otro (lo cual es importante). Paul Preston señala en su libro Holocausto español que murieron más de 500,000 personas durante la Guerra Civil, sin contar aquellas que murieron por desnutrición y/o enfermedad. De este medio millón, casi 300.000 personas perdieron la vida en los frentes de batalla y cerca de 200.000 personas fueron asesinados lejos del frente, ejecutados tras dudosos procesos legales. De estos últimos, alrededor de 150,000 civiles fueron asesinados por los falangistas y franquistas (unos 20,000 de ellos en la postguerra) y unos 50,000 civiles por los anarquistas y comunistas. Los asesinatos realizados por los franquistas fueron tres veces más que los realizados por los gubernamentales; excepto en Madrid, donde los comunistas en connivencia con los servicios secretos soviéticos se ensañaron con la población civil en la fosa de Paracuellos (sobre las represiones durante la Guerra Civil Española podéis ver los documentales sobre Badajoz y Paracuellos). Existe un número indeterminado de las personas que murieron de hambre y enfermedades en prisiones y campos de concentración franquistas al terminar la guerra, donde se hacinaban en condiciones infrahumanas. Casi otras 500,000 personas huyeron y se exiliaron. Muchos perecieron en los campos de internamiento franceses. Otros en los campos de exterminio nazis. La mayor parte no volvió.

A lo mejor estas personas de talante conservador deberían recuperar otras figuras políticas y no permitir que la Fundación Francisco Franco exista o sus herederos aparezcan en las portadas frívolamente. Por ejemplo, una figura a recuperar y estudiar sería Gil Robles quien apoyó a Clara Campoamor y su defensa del voto femenino en 1931; participó en 1962 en el Contubernio de Munich que le costó el exilio; fue abogado defensor en contra de los intereses del hermano de Franco en el famoso caso del aceite de Redondela en 1974; pero también es verdad que durante la guerra apoyó al bando franquista. En Alemania negar las barbaridades cometidas por Hitler constituye un delito, en España la apología y el enaltecimiento del franquismo no. ¿Por qué?

Pero esta Ley de la Memoria también ha fracasado porque otros siguen sin entender que la guerra acabó hace mucho tiempo y que la República no es algo exclusivo ni propiedad de la izquierda radical y de ninguna manera de la ideología comunista: comunismo es todo lo contrario a Democracia y República. De hecho, los comunistas no escatimaron recursos y esfuerzos para acabar (asesinar si se quiere ser menos diplomático) con todos aquellos aliados que no pensaban como ellos (véanse los sucesos de Barcelona que tan bien reflejó Orwell en Homenaje a Cataluña, el asesinato de Andreu Nin e incluso el asesinato, poco aclarado, de Durruti). Justicia no es sinónimo de venganza. La actitud de muchos dirigentes (sobre todo la subordinación de los comunistas españoles a los intereses estalinistas) al frente de la República está llena de claroscuros y también de represiones (matanzas) sin sentido (Paracuellos). Se puede ser de derechas, condenar el franquismo y ser republicano. Igual que se puede ser de izquierdas, monárquico y católico. Nada es blanco y negro. El mundo está lleno de matices grises. Cuanto bien haría leer y releer al gran periodista sevillano Chaves Nogales que defendía la existencia de una Tercera España.

Fosa común cementerio San Rafael, Málaga
En la actualidad España, con más de 114,000 desaparecidos (mapa de fosas aquí), es el segundo país del mundo, tras Camboya, con mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados. En julio de 2014 el Grupo de Trabajo sobre las desapariciones forzadas de Naciones Unidas presentó un informe tras su visita a España en septiembre de 2013. El informe final con 42 recomendaciones señala que España está obligada por el Derecho Internacional y la Declaración sobre Protección de todas las personas contra las Desapariciones Forzadas (que ratificó en 2010) a asumir su responsabilidad y elaborar una política de Estado comprensiva, coherente y permanente que permita a los familiares de los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura saber qué pasó con ellos. Textualmente: “Dado el transcurso del tiempo desde que la mayor parte de las desapariciones forzadas comenzaron a ejecutarse y la edad muy avanzada de muchos testigos y familiares, es urgente que el Estado adopte como inmediata prioridad la búsqueda de la verdad y en particular sobre la suerte y el paradero de las personas desaparecidas”. Para leer el informe se puede consultar este link de Naciones Unidas buscar A/HRC/27/49/Add.1 Addendum - Mission to Spain (o directamente aquí).

Os dejo finalmente un video de rtve (La Memoria Recobrada, 2006) con testimonios de algunos supervivientes de la Carretera de la Muerte. La realidad supera al cómic.

2 comentarios:

Carmen Jiménez dijo...

Me han encantado este artículo, ha sido por pura casualidad, buscando por imágenes una foto (la de la mujer con el bebé) que habían publicado en un grupo de facebook pero que no aclaraban de donde era ni de qué momento, y zas! caigo aquí. He disfrutado con su lectura, no por alegre, claro está, sino por la objetividad de la redacción. Gracias.

Fernando Ramos Palencia dijo...

Muchas gracias Carmen. Esas fotos y otras muchas fueron realizadas por Henry Norman Bethune. Te recomiendo el cómic de Carlos Guijarro (el paseo de los Canadienses) para saber de forma rápida lo tremendo de la historia.