martes, 20 de septiembre de 2016

1979, el año que realmente cambió el mundo

Despair (1979), Roy Lichtenstein
En la actualidad se asume que el mundo que conocemos actualmente –con sus virtudes y sus defectos- cambió a raíz de la caída del Muro de Berlín (1989), la desaparición de la URSS (1991) o con los atentados del 11S en Nueva York (2001). También se asume que a consecuencia de ello se ha incrementado la radicalización yihadista de Al Qaeda y el ISIS y por extensión, la amenaza de una posible guerra civil en el mundo musulmán. Incluso los problemas económicos que acechan a la sociedad del siglo XXI parecen herederos de estos acontecimientos. Sin embargo, los cambios se gestaron mucho antes. Concretamente en 1979.

En plena Guerra Fría, el año empezó con la invasión de Camboya por parte de Vietnam (más detalles sobre la guerra entre los jemeres rojos de Camboya vs Vietnam aquí) y a lo largo del año la inestabilidad política aumentó sobremanera en América Central (El Salvador y Nicaragua). En el plano económico, Margaret Thatcher –firme defensora y modelo de políticas económicas conservadoras- fue elegida primera ministra del Reino Unido en mayo; Deng Xiaoping aceleró las reformas económicas de tipo capitalista en China, al mismo tiempo que EEUU reconocía al gobierno de Pekín y empezaron los contactos comerciales entre Occidente y China. Incluso a nivel religioso se produjeron cambios significativos. Desde octubre de 1978, el cardenal polaco Wojtyła se convierte en Juan Pablo II (1978-2005). Aunque casi todo el mundo recuerda que llegó al Papado tras la misteriosa muerte de Juan Pablo I tan solo 33 días después de ser elegido, el atentado fallido que sufrió en 1981 o su reciente canonización; casi nadie recuerda que durante su pontificado se utilizó el Banco del Vaticano para financiar al sindicato polaco Solidaridad y a las organizaciones anticomunistas de Centroamérica. No obstante, los acontecimientos que realmente cambiaron el mundo sucedieron en dos países vecinos: Irán y Afganistán. Probablemente sin lo ocurrido en ambos países el mundo sería distinto a como es ahora.




Sha de Persia, 6 enero 1979 (CNN)
Durante la II GM, el norte de Irán fue ocupado por los soviéticos y el sur por los ingleses y los estadounidenses. En 1953 EEUU y GBR organizaron un golpe de estado (más detalles aquí; documentos CIA aquí) contra Mossadeq, debido a que el primer ministro iraní nacionalizó la compañía petrolera Anglo-Iranian Oil Company (antecesora de la actual British Petroleum) en 1951. Mossadeq fue sustituido por Mohammad Reza Pahlevi (Sha de Persia), quien instauró una dictadura apoyada por EEUU y GBR. En la década de 1960 el Sha intentó modernizar y occidentalizar el país a través de la denominada “Revolución Blanca”, la cual incluía programas de reforma agraria y de transformación social y económica. Sin embargo, las reformas no acabaron de funcionar y cada vez con más frecuencia el Sha recurrió a su tenebrosa policía secreta (SAVAK) para controlar toda oposición a su gobierno. Su autoritarismo motivó protestas masivas, huelgas y disturbios cada vez más frecuentes. En enero de 1979 debido al clima político-económico tan inestable, el Sha y toda su familia decidieron huir de Irán. Desde entonces los acontecimientos se precipitaron.

Asalto embajada EEUU en Teherán (CNN)
En febrero el ayatolá Jomeini (video aquí) regresó al país para ponerse al frente de la revolución iraní. Ese mismo mes el ejército se declaró neutral: la Revolución Islámica había triunfado (video aquí). Tras un referéndum, el 1 de abril de 1979 se proclamó la República Islámica de Irán que continúa vigente en la actualidad. Las primeras medidas del gobierno teocrático implicaron la nacionalización de bancos privados, industrias, grandes empresas y compañías de seguros. El 4 de noviembre el clima político se complicó todavía más con el asalto de la embajada de EEUU en Teherán por parte de estudiantes y militantes islámicos. Se tomaron 52 rehenes que serían puestos en libertad a cambio de la extradición del depuesto Sha, por entonces en EEUU bajo tratamiento médico debido a un cáncer. Como respuesta, el presidente estadounidense Jimmy Carter boicoteó las exportaciones de petróleo iraní e inmovilizó todos los fondos y bienes iraníes en territorio estadounidense. La instauración del nuevo régimen le trajo de inmediato a Irán varios enemigos irreconciliables: EEUU, Arabia Saudí (debido a la histórica rivalidad dentro del mundo musulmán entre suníes y chiíes) e Irak, preocupada porque su minoría chií –asentada en las zonas productoras de petróleo del sur iraquí- decidiese unirse a la República Islámica de Irán.

Kabul, 14 enero de 1980 (The Atlantic)
Desafortunadamente 1979 no acabó con la crisis de los rehenes norteamericanos. El 24 de diciembre la Unión Soviética invadió Afganistán (excelente colección de fotos The Atlantic aquí). El objetivo estratégico no está claro pero probablemente era buscar una salida hacia el Índico e incluso “supervisar más de cerca” los acontecimientos en Irán. De forma muy resumida, durante la Guerra Fría a Afganistán le tocó estar en el bando soviético. En 1953 el general Mohammed Daud se convirtió en primer ministro gracias a la asistencia económica y militar soviética. Diez años después el régimen de Daud fue sustituido por una monarquía constitucional caracterizada por una elevada polarización política. En 1973 el propio Daud vuelve al gobierno tras un golpe de estado. Por poco tiempo. Cinco años después Daud fue derrocado y asesinado por otro golpe de estado auspiciado por el Partido Democrático Popular (ideología de izquierdas). En 1979 la URSS envió tropas a Afganistán para derrocar (y ejecutar) a Hafizullah Amin. Semanas después en 1980, Babrak Karmal, líder de la facción Parcham (con apoyo mayoritario en las ciudades) del Partido Democrático Popular, se convirtió en el nuevo líder afgano gracias al apoyo de los soviéticos.

Reagan, 20 de enero de 1981 (CNN)
Washington tenía más de un problema. En clave interna, la grave crisis internacional le costó las elecciones a Carter. El republicano Ronald Reagan –cuyo programa económico se alineó rápidamente con el de Thatcher- se convirtió en el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos (1981-1989) al ganar las elecciones el 4 de noviembre de 1980. La respuesta norteamericana iba a ser contundente y no bastaría un simple boicot a los juegos olímpicos de Moscú. Aunque es otra historia, la invasión soviética serviría para justificar el enorme gasto militar de defensa norteamericano en el programa de sistema de mísiles conocido como Star Wars (1983).

Massoud c. 1984 (asesinado días antes del 11S) (Atlantic)
Punto 1, Afganistán. Tras la invasión soviética, la principal oposición vino dada por los grupos radicales islamistas suníes conocidos como talibanes o muyahidines. Gracias al apoyo económico y militar de EEUU (la denominada operación Cyclone y/o la doctina Reagan), Pakistán, Arabia Saudita y en menor medida de China (EEUU vendía armas a China para facilitar el suministro a los talibanes) los muyahidines hicieron frente a los soviéticos durante casi diez años. Según señala Bergen en su libro Guerra Santa, la operación Cyclone iniciada en 1979 por Carter y continuada por la administración Reagan invirtió en los muyahidines afganos más de 3.200 millones de dólares en el periodo 1981-87 y otros 4.200 millones más entre 1988 y 1992. La Casa Blanca distribuía esta ayuda a través de los servicios de inteligencia paquistaníes. Entre el 24 de diciembre de 1979 y el 15 de febrero de 1989, cerca de 15.000 soldados soviéticos fallecieron en combate durante y al menos otros 50.000 volvieron a sus casas heridos o mutilados (por cierto, también murieron cerca de 1 millón de civiles afganos). Estos muyahidines constituyeron el germen embrionario del tenebroso régimen talibán (1996-2001), de Al Qaeda (y en cierto modo del ISIS) y de que Afganistán siga siendo hoy en día un país en guerra controlado por los Señores de la Guerra (más detalles aquí y aquí). Además las guerras cuestan mucho dinero y la financiación no puede hacerse con cargo a unos presupuestos gubernamentales a costa de reducir el gasto en educación, sanidad, pensiones o infraestructuras. Así que se recurrió a una táctica muy vieja que introdujo el Imperio Colonial Portugués durante el siglo XVI y que perfeccionaron con suma maestría los británicos en las Guerras del Opio.

¿Cómo se operó? Había ejemplos muy recientes y no demasiado lejanos geográficamente. Tras la II Guerra Mundial Francia tuvo que hacer frente a los sentimientos independentistas de sus colonias en Indochina (Guerra de Indochina, 1946-54). Los paracaidistas franceses recogían el opio crudo para trasladarlo a través de aviones militares a Saigón. Una vez allí la mafia chino-vietnamita se encargaba de su distribución. De ahí, previo paso por Turquía, a la mafia corsa y entrada en Europa refinado en heroína vía Marsella (“French Connection”). Los franceses abandonaron Indochina en pleno auge de la Guerra Fría y EEUU tuvo que tomar su relevo embarcándose en la Guerra de Vietnam y su posterior extensión a Camboya, Laos y Tailandia. Nuevamente los gastos fueron insostenibles y se tuvo que recurrir a la venta de opio (heroína) (A. McCoy: The Politics of Heroin: CIA complicity in the Global Drug Trade). 1980: Afganistán está en manos soviéticas, Irán ha nacionalizado la producción de petróleo y la crisis económica (inflación y desempleo) da pocas opciones a las economías occidentales. Así que los adictos a la heroína en Europa Occidental y EEUU van a financiar con éxito la resistencia afgana a las tropas soviéticas. El país afgano se convirtió en el mayor productor mundial ilícito de opio desde la década de 1980 hasta la actualidad (detalles aquí). A modo de ejemplo, durante el periodo 2005-2010, Afganistán produjo el 88% de la producción mundial de opio frente al 6% que producía Myanmar, anterior líder mundial (Informe Mundial sobre las Drogas 2012, UNODC, p. 122).

Red Army, c. 1986 (The Atlantic)
La invasión de la URSS en tierras afganas constituyó el principio del fin del régimen comunista. La Unión Soviética se desintegra doce años después. Probablemente hubiera ocurrido lo mismo por dos razones: (i) la inviabilidad económica del régimen comunista; (ii) la URSS era un imperio compuesto por un mosaico de pueblos unidos de forma artificial bajo una dictadura comunista con numerosas minorías étnicas, lingüísticas y religiosas (principalmente musulmanas) que recelaban de la hegemonía rusa (es un grave error identificar a Rusia con la extinta Unión Soviética). Afganistán sólo aceleró la caída de la URSS y a cambio -nótese la ironía- se convirtió y es un callejón sin salida (el punto de vista desde Moscú aquí).

Fuente: BBC
Punto 2, Irán. Para financiar la resistencia afgana se recurrió a la venta de opio, pero socavar a Irán iba a ser una tarea mucho más compleja. Y en este contexto una de las piezas claves del tablero iba a ser Iraq. Aunque en 1972 firmó un tratado de cooperación con la URSS que debía durar 15 años, su rivalidad con Irán era grande. Además su presidente Saddam Hussein (perteneciente al partido Baaz de ideología nacionalista árabe y laico) se sintió amenazado por la Revolución Islámica. Irak es un país ficticio surgido a raíz de la Conferencia del Cairo (1921) dividido en tres zonas claramente diferenciadas: al norte se ubican los kurdos suníes, en el centro los iraquíes suníes y en el sur chiíes. En el norte y sobre todo en el sur (Basora) se concentran las principales reservas de petróleo iraquíes. Iraq temía que la Revolución Islámica triunfase en el sur del país y esto afectase gravemente a su economía. En definitiva, Irak invadió Irán el 22 de septiembre de 1980 por razones preventivas desatando una guerra que duró ocho años (1980-88). La guerra irano-iraquí desestabilizó la región, devastó a ambos países y elevó considerablemente los precios del petróleo. ¿Cómo financió la guerra Iraq? Pidiendo préstamos a Kuwait y a Arabia Saudí (aliado histórico de EEUU en Oriente Próximo) (detalles aquí). Si existe un país que odia a Irán, ese es Arabia Saudí (por encima de Israel, Iraq o cualquier otro país).

En 1986 salta el escándalo Irangate (aquí y aquí). La Administración Reagan autorizó la venta ilegal de armas a Irán y el desvío de fondos a la Contra nicaragüense. En un discurso pronunciado en 1982 Reagan manifestó que había que “cultivar las frágiles flores de la democracia”. Con esto se refería al Proyecto Democracia dirigido por el Consejo de Seguridad Nacional (NSC). Dicho proyecto se convirtió en un aparato paralelo de la política exterior norteamericana, con sus propios sistemas de comunicación, barcos y aviones alquilados, cuentas bancarias en el extranjero e incluso la propiedad de algunas corporaciones. Asimismo operaba al margen del proceso establecido de toma de decisiones en el Gobierno y obviamente fuera de la supervisión del Congreso.

Al frente del proyecto se situó el teniente coronel Oliver North que realizó un sinfín de actividades: la invasión de Granada (1983); operaciones de la CIA para abastecer a los rebeldes nicaragüenses -conocidos como La Contra- de armas, municiones y otros materiales (desde 1983); el control de las actividades de los “escuadrones de la muerte” en El Salvador (1984); la conducción del caso del secuestro y desvío a Beirut de un avión de la TWA, así como la planificación de la liberación por fuerzas militares de los 39 rehenes norteamericanos del vuelo (1985); la planificación y ayuda en la interceptación del avión egipcio que transportaba a los secuestradores del crucero italiano Achille Lauro y su posterior desvío a Italia (1985); la colaboración en el programa de venta de armas a Irán a cambio de la ayuda iraní en la liberación de los rehenes norteamericanos secuestrados en Líbano (desde finales de 1985); la colaboración en los planes para bombardear Libia tras una serie de atentados terroristas en Europa que EEUU relacionó con el líder libio, Muammar el Gaddafi (1986). Por cierto, Reagan quedó exonerado y North sufrió una pena menor (más aquí).

Original The Kurdish Observer
El caso es que algo sucedió entre Irak y sus antiguos aliados EEUU, Arabia Saudí y Kuwait. Visto a posteriori da la sensación que se estaba buscando la autodestrucción de Irán e Irak y la consolidación de Arabia Saudí como gran potencia regional. El conflicto se convirtió en una guerra brutal por varias razones: (i) Jomeini envió a miles de jóvenes iraníes a una muerte segura en ataques denominados “olas humanas”; (ii) Hussein usó armas químicas contra los iraníes y en 1988 contra su propio pueblo -los kurdos de Halabja- a quienes consideraba colaboradores del enemigo; (iii) ataques indiscriminados por ambos bandos a la población civil; (iv) ataques por ambos bandos a buques petroleros y comerciales en el Golfo Pérsico para impedir el acceso de su enemigo al comercio mundial. Las consecuencias económicas y políticas de la guerra fueron tremendas. Ninguno logró sus objetivos: Jomeini no derrocó a Hussein y Hussein tampoco derrocó a Jomeini. Ninguna de las partes consiguió territorios adicionales. Un pequeño detalle sin importancia: se estima que entre 500,000 y 1, 500,000 de personas perdieron la vida.

Steve McCurry: Kuwait, c. 1991 (CNN)
Al acabar la guerra Sadam Hussein pidió una moratoria en el pago de sus deudas a Kuwait y al mismo tiempo, intentó conseguir una reducción en las cuotas de producción mundial de petróleo que elevase los precios del crudo. No consiguió nada. En agosto de 1990 Iraq invadió Kuwait. Comenzaba así la primera Guerra del Golfo. El 16 de enero de 1991 una coalición internacional de 34 países liderada por EEUU y bajo mandato de la ONU (resolución nº 660) inició una campaña militar contra Iraq. El 28 de febrero de 1991 Irak se rindió y aceptó las condiciones impuestas por la ONU las Naciones Unidas. Sadam Hussein consiguió un severísimo embargo que acentuó los problemas económicos del país. Entre 25,000 y 30,000 iraquíes perecieron en el conflicto. Como es bien sabido el futuro de Iraq fue todavía peor (más detalles sobre la Segunda Guerra del Golfo, el derrocamiento de Hussein y la guerra civil aquí, aquí y aquí).

Organización administrativa aquí. Original aquí
En definitiva, doce años después de la invasión soviética en Afganistán y la Revolución Islámica el mundo había cambiado completamente. El colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991 conllevó la independencia de las quince siguientes repúblicas situadas en el Báltico (Estonia, Letonia y Lituania), Europa (Bielorrusia, Moldavia, Rusia y Ucrania), en el Cáucaso (Armenia, Azerbaiyán y Georgia) y en Asia Central (Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán). Asimismo la desintegración de la Unión Soviética llevó aparejada la caída del muro de Berlín (y la posterior reunificación de Alemania), la disolución de Terciopelo de Checoslovaquia y la desintegración de Yugoslavia (Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Montenegro, la Rep. ex-yugoslava de Macedonia y Serbia) vía una cruenta guerra en los Balcanes. En la actualidad existen conflictos sin resolver en Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno Karabaj, Transnistria, Chechenia (más detalles aquí), Crimea o la guerra sin declarar en Ucrania.

Original aquí
En Oriente Próximo la situación es todavía si cabe más compleja. Desde la década de 1980 se ha consolidado la alianza entre EEUU y los dos países de mayoría suní: Arabia Saudita y Paquistán (más concretamente con el ejército paquistaní). Aunque esta alianza ha consolidado la supremacía norteamericana en la región, también ha propiciado un semillero para los movimientos yihadistas (ISIS en la actualidad o previamente el grupo Al Qaeda de Osama bin Laden) que progresivamente han ido atentando de forma indiscriminada contra intereses norteamericanos y occidentales. Mientras tanto la inestabilidad continúa en Iraq: los suníes apoyados financieramente por Arabia Saudí no creen en el gobierno iraquí (incluso los antiguos soldados y seguidores de Saddam Hussein se han aliado con el ISIS), los chiíes están más cerca de Irán y los kurdos únicamente piensan en un Kurdistán independiente.

Continuará.
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Algunas recomendaciones literarias y cinematográficas.
Libros:
Coloso. Auge y decadencia del imperio norteamericano (Niall Ferguson)
El sha o la desmesura del poder (Ryzard Kapuscinski)
La tumba de Lenin (David Remnick)
Persépolis (Marjane Satrapi)

Cine:
Air America (1990)
Argo (2012)
Cometas en el cielo (2007)
Guerras Sucias (2013)
La Guerra de Charlie Wilson (2007)
Matar al mensajero (2014)
Un corazón invencible (2007)