martes, 8 de noviembre de 2016

EEUU 1865-1913: Reconstrucción, Capitalismo y The Robber Barons

Imagen procedente de aquí
Tras el final de la Guerra de Secesión (1861-65) que ocasiona más de 600.000 muertos, EEUU asiste perpleja -el 15 de abril de 1865- al asesinato de su presidente Abraham Lincoln. Es claramente un país dividido. Sorprendentemente en poco más de 40 años se convierte en una de las primeras potencias económicas mundiales. Los factores que explican este ascenso se relacionan con la inmigración europea, la abundancia de recursos naturales, el buen funcionamiento de las instituciones (democracia), la innovación tecnológica y empresarial e incluso unos niveles de vida para la población que bien quisieran sus homónimos europeos.

Sin embargo, la historia es un poco más compleja… bastante más.


Homestead, 1892. Original aquí
El 30 de mayo de 1889, un lago artificial cerca de Johnstown rompió los diques mató a más de 2.000 personas. El accidente fue debido a una negligencia de Frick (director general de Carnegie’s Steel), quien no obstante salió del paso pagando una pequeña multa. En ese mismo año más de 22.000 trabajadores del ferrocarril murieron o resultaron heridos. En 1892 se produjo una huelga de trabajadores del acero en la Carnegie’s Steel Company de Homestead (Pennsylvania) motivada por la reducción salarial a obreros que trabajaban 12 horas diarias durante 6 días a la semana. El propio Frick intentó sofocar la huelga con la ayuda de mercenarios procedentes de la agencia Pinkerton. La huelga finalizó con la intervención del ejército. Murieron nueve personas y resultaron heridas decenas. Días después el anarquista Alexander Berkman disparó tres tiros sin éxito sobre Frick. En 1893 cerraron 642 bancos y 16.000 negocios: 3 millones de trabajadores sobre un total de 15 perdieron empleo (20% sobre la población activa). Un año después 300.000 desempleados marcharon hasta Washington DC para pedir ayuda contra la depresión. En 1894 la huelga contra la compañía ferroviaria Pullman Palace Car Company provocó que en julio el presidente demócrata Grover Cleveland enviase tropas federales a Chicago. Se desconoce el número exacto de víctimas.

El Mago de OZ 1939
Paralelamente entre 1880 y 1896, el nivel de precios de la economía estadounidense bajó un 23% provocando una gran redistribución de la riqueza (más información aquí). Veamos el porqué. Esta deflación produjo un aumento del valor real de estas deudas. Pregunta: quiénes eran los deudores y los acreedores. Respuesta: la mayoría de los agricultores del oeste del país eran deudores, mientras que sus acreedores eran bancos del este. En otras palabras, los bancos se enriquecieron a costa de los agricultores. En esa tesitura, gran parte de los políticos populistas de la época abogaron porque EEUU abandonase el patrón oro (aquí y aquí) y adoptase un patrón bimétalico que permitiera la libre acuñación de plata. Si se adoptara esta propuesta, aumentaría la oferta monetaria, elevaría el nivel de precios y reduciría la carga real de las deudas de los agricultores. Un eslogan electoral frecuente de los populistas era “Estamos hipotecados. Todo salvo nuestros votos”. Un destacado defensor de la libre acuñación de plata fue William Jennings Bryan, candidato demócrata a la presidencia en 1896 que declaró: “No debéis colocar sobre la frente del trabajo esta corona de espinas, no debéis crucificar a la humanidad en una cruz de oro”. Además estaba radicalmente en contra (básicamente abogaba por su desaparición) de los grandes monopolios y corporaciones de EEUU. Esto provocó la alianza de Rockefeller, Carnegie y Morgan que decidieron apoyar (o comprar, según se quiera interpretar) al candidato republicano McKinley. En definitiva en las elecciones de 1896 a la presidencia de EEUU se enfrentaron: por una parte, Bryan, candidato del Partido Demócrata, puritano que cuestionaba a Darwin, que estaba en contra del patrón oro, con fuerte apoyo popular entre los estados centrales y rurales del sur y sobre todo estaba en contra de los grandes monopolios y corporaciones industriales; y, por otra parte, Mckinley, candidato del Partido Republicano, apoyado financieramente por los Robber Barons -Carnegie, Morgan y Rockefeller- y en general por las grandes fortunas del noreste de EEUU. Con una participación superior al 90%, las elecciones fueron ganadas por… McKinley… y todo siguió igual.

Mckinley y Roosevelt, campaña 1900
En esos años surge la figura de Theodor Roosevelt, gobernador de Nueva York y héroe de la guerra hispano-norteamericana en Cuba, quién también está en contra de las grandes corporaciones. La jugada de los Rober Barons consistirá en ofrecer a Roosevelt la vicepresidencia del partido republicano. En las elecciones presidenciales de 1900, Mckinley vuelve a derrotar a Bryant y Roosevelt es nombrado vicepresidente. Sin embargo, a pesar del crecimiento económico que está experimentando la nación norteamericana, las condiciones laborales siguen siendo muy complicadas. Las crisis económicas de 1873 y 1893 también han traído desempleo y miseria. En 1901 un anarquista asesina al presidente Mckinley y Theodor Roosevelt se convierte en el nuevo presidente iniciando su particular guerra contra las grandes multinacionales. La promulgación de la Ley Sherman anti-trust se cobra su primera víctima: el desmantelamiento del conglomerado del ferrocarril que controla JP Morgan. No obstante, su gran objetivo es Rockefeller. En 1911 comienza el juicio que conlleva la demanda de EEUU contra Standard Oil y Rockefeller por prácticas abusivas de mercado.

Veamos cómo llegó John D. Rockefeller a convertirse en el hombre más rico y uno de los más odiados de EEUU.

Livingston Avenue Bridge, c. 1866
Nos remontamos a los años previos a la Guerra de Secesión. Cornelius Vanderbilt, apodado El Comodoro, se ha hecho millonario gracias a su flota de barcos y ferries en la costa este. Sin embargo, en su opinión el futuro está en los ferrocarriles (aquí y aquí). Y en efecto, al final de la Guerra Civil es el hombre más rico de EEUU. Para hacerse con el control completo del mercado ferroviario bloquea el acceso a Nueva York a través del puente de Albany del cual es propietario. Bloqueando dicho puente ninguna línea ferroviaria de la competencia podrá acceder al puerto de Nueva York. De esa forma impide que miles de toneladas lleguen al resto del país lo cual termina poco a poco con sus competidores. Por consiguiente, los presidentes de las compañías rivales necesitan vender sus acciones para evitar pérdidas mayores. Vanderbilt compra la mayoría de las acciones y posibilita que la NY Central Railroad se convierta en la compañía más importante (la Estación Central de New York es obra del Comodoro, el 2 de febrero cumplió su 100 aniversario).
Pennsylvania, c. 1859. Imagen original aquí
No obstante, para asegurarse su dominio entre las compañías ferroviarias necesita asegurarse el transporte del queroseno: un derivado del petróleo que se utiliza para iluminar las ciudades y los hogares. Para hacerse con el suministro de queroseno contacta con Rockefeller asentado en Cleveland (este de Ohio) cercano a los yacimientos de petróleo descubiertos en Pennsylvania en 1859. El acuerdo Vanderbilt-Rockefeller (por cierto, Rockefeller llegó tarde a dicho encuentro porque perdió el tren… dicho tren descarriló y Rockefeller salvó la vida) facilita a este último el transporte a bajo coste por lo que apuesta por incrementar la producción en queroseno basándose en el refinado de alta calidad, el almacenaje, las instalaciones para el embarrilado y el transporte. Se crea la Standard Oil (podéis leer el libro de Ida Tarbell) atrayendo a nuevos inversores y accionistas. Sin embargo, Rockefeller quiere más. En principio, quiere que su petróleo llegue a todos los sitios no sólo a Nueva York. Así que contacta con los grandes rivales de Vanderbilt: Thomas Scott presidente de la Pennsylvania Railroad y su asistente Andrew Carnegie. La jugada de Rockefeller es maestra: enfrentando a las dos grandes compañías ferroviarias puede controlar el mercado del queroseno. Con los beneficios compra a la gran mayoría de las refinerías del país y cierra aquellas factorías que no son rentables (Masacre de Cleveland, 1872), así hasta monopolizar el 90% del suministro del petróleo y queroseno.

Imagen aquí
Ante este panorama las empresas ferroviarias deciden aliarse entre sí para que Standard Oil pague unas tarifas de transporte más elevadas. La respuesta de Rockefeller no se hace esperar: decide transportar el petróleo construyendo un enorme oleoducto que permita expulsar a las compañías ferroviarias del mercado del petróleo para siempre. Construye un oleoducto de más de 6.500 km atravesando Ohio y Pennsylvania que conecta los pozos de petróleo con las refinerías de Rockefeller. El astuto Rockefeller sabe que sin el petróleo (representa el 40% del cargamento de los trenes) los ferroviarios van a tener que luchar (y mucho) para sobrevivir. Y sucede lo que tiene que suceder. Explota la burbuja ferroviaria: demasiados trenes que no transportan nada, los ferrocarriles no pueden sobrevivir sin el petróleo de Rockefeller. Los inversores y accionistas huyen. Es el pánico financiero de 1873: un tercio de las 360 compañías ferroviarias están en bancarrota. Wall Street cierra durante 10 días seguidos. Al mismo tiempo, aumenta el desempleo y la miseria (es lo que conlleva el cierre de empresas). Sin embargo, el oleoducto de Rockefeller no llega a todos los sitios. De hecho, para llegar a Pittsburgh debe seguir utilizando los trenes de la Pennsylvania Railroad. Incluso Scott y Carnegie tratan de presionar a Rockefeller construyendo su propio oleoducto. La respuesta es muy arriesgada por parte de Rockefeller: cierra sus refinerías de Pittsburgh. Esto supone una pérdida importantísima para Standard Oil, pero las cosas son mucho peores para la Pennsylvania Railroad. A mediados de julio de 1877, aumentan los despidos y se reducen drásticamente los salarios. La violencia en la ciudad de Pittsburgh se salda con la quema de 39 edificios, 1200 vagones y la muerte de más de 25 personas. La compañía de Thomas Scott está al borde del precipicio. Las compañías ferroviarias están fuera del mercado del petróleo. Rockefeller ha ganado.

Carnegie Steel Co. Original aquí
Años atrás, Carnegie, protegido de Thomas Scott, previendo este panorama ha decidido apostar por otra industria: el acero. Gracias a la ayuda financiera de Scott, Carnegie construye su primera planta siderúrgica a las afueras de Pittsburgh. Entre 1868 y 1874 construye el Puente de Eads (San Luis) que conecta Missouri (oeste) con Illinois (este). Para que la producción de acero sea eficiente utiliza el método Bessemer que reduce el tiempo de fabricación de un rail de ferrocarril de 2 semanas a 15 días. Una vez probada la eficacia del acero, Carnegie va a utilizar el acero en la construcción de vías de ferrocarril y en la construcción de rascacielos. Para impulsar todavía más su industria del acero firma una alianza con Henry Frick, uno de los grandes magnates del carbón. El resultado es extraordinario: Carnegie Steel monopoliza la industria del acero norteamericana en pocos años. Sin embargo, el accidente de Johnstown en 1889 y los graves incidentes de 1892 deterioraran gravemente la reputación de Andrew Carnegie. Carnegie no puede desbancar a Rockefeller como el hombre más rico del mundo.

World's Columbian Exposition of 1893
Sin embargo, quien va a cuestionar la supremacía de Rockefeller será la electricidad y JP Morgan (dedicado a la Banca de Inversión). A finales del siglo XIX, el John Pierpoint Morgan apoyó a Thomas Edison y a la corriente continua frente a Westinghouse y Nikola Tesla que apoyaban la corriente alterna. La fantástica exhibición que realizan Westinghouse y Tesla en la Exposición Universal de Chicago (1893) les permite hacerse con el contrato para generar electricidad en la central hidroeléctrica (la cual permitirá alumbrar la costa este y a los estados del noreste) que se está construyendo en las cataratas de Niágara. La respuesta de JP Morgan no se hizo esperar. Amenazó a Westinghouse con demandas y juicios interminables por las patentes eléctricas. Westinghouse al no tener recursos financieros para hacer frente a los litigios cedió finalmente a Morgan las patentes. Posteriormente Morgan se deshizo de Edison comprando todas sus acciones y cambiando el nombre de Edison Electric por General Electric, la cual emplearía la corriente alterna (Tesla tenía razón!!!!). Rockefeller tiene un serio problema. Standard Oil necesita un nuevo producto para que la compañía sea rentable. El queroseno ha dejado de ser rentable y va a ser sustituido por la electricidad. No obstante, tendrá suerte. Aparece el automóvil y el motor de combustión interna que utilizan la gasolina que procede del refinado del petróleo. Sigamos con JP Morgan. Nuestro amigo se beneficia de la guerra y de la rivalidad de Rockefeller y Carnegie, para conseguir el monopolio completo del acero. En 1901 Morgan compró por 480 millones de dólares (el presupuesto federal de EEUU ascendía a 300 millones), la Carnegie Steel Company, que acabó fusionando con su Federal Steel, para crear la U.S. Steel, la mayor empresa del mundo. Andrew Carnegie se convierte en la mayor fortuna personal, y JP Morgan controla el sector financiero, la industria eléctrica, el acero y gran parte del negocio ferroviario (gracias a la reestructuración del sector que hizo la Banca Morgan fusionando y cerrando compañías entre 1873 y 1893; sobre los pánicos financieros entre 1873 y 1893 aquí).

Y estamos de nuevo en 1911. En el juicio Rockefeller se queja amargamente dado que la ley anti-monopolio sólo va en contra de los intereses de Standard Oil, ¿qué sucede, por ejemplo, con la U.S. Steel? Pues resulta que en 1907, cuando uno de los pánicos financieros amenazó con hundir Wall Street, Rooselvelt pidió ayuda a Morgan. JP Morgan ordenó a los demás banqueros norteamericanos (se rumorea que en 10 minutos) volcar 20 millones de dólares para tranquilizar a los mercados. Por si fuera poco, va a actuar como intermediario del gobierno norteamericano para construir el Canal de Panamá (inaugurado el 15 de agosto de 1914) que suponía la conexión entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico. Y finalmente participó activamente en la creación de la Reserva Federal (1913). Desafortunadamente falleció un 31 de marzo de 1913.

Así que como podéis imaginar la sentencia fue desfavorable para Rockefeller ya que supuso la disolución de Standard Oil en 34 empresas (Exxon, Mobil, Chevrolet, entre otras). Sin embargo, en todas las empresas el accionista mayoritario era John D. Rockefeller, por lo que la disolución de Standard Oil convirtió a Rockefeller en el hombre más rico del mundo con una fortuna superior a 660.000 millones de dólares. Como diría Lampedusa, hay que cambiar todo para no cambiar nada. En cualquier caso una historia apasionante.

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Para saber más podéis ver el documental The men Who built America
En español sobre la Historia de EEUU no hay demasiado. En cualquier caso os recomendaría:
Carmen de la Guardia: Historia de Estados Unidos
Finalmente os recomiendo este curso abierto de Yale: La Guerra de Secesión y la época de la Reconstrucción, 1845-1877